Brasil invertirá 951.000 millones de reales (unos 540.000 millones de dólares) en proyectos de energía hasta 2019, según un estudio oficial divulgado hoy.
El grueso de las inversiones (70%) se concentrarán en el sector de petróleo y gas natural, según este compendio de obras y proyectos elaborado anualmente por la estatal Empresa de Estudio Energético.
Las inversiones en exploración y extracción (287.000 millones de dólares) permitirán duplicar la producción de crudo, que pasará de los actuales dos millones de barriles diarios a cerca de 5,1 millones al final de la década.
En el estudio se incluyeron 85.000 millones de dólares por las cinco refinerías que están siendo construidas o forman parte de la cartera de proyectos de la estatal Petrobras, entre ellas, la Abreu e Lima, en la que participará como socia Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Con estas plantas, el Gobierno espera conseguir que Brasil se convierta en un exportador de diesel y otros derivados a partir de 2014.
Hasta el final de la década, la oferta de gas natural ascenderá un 67%, pasando de los 49 millones de metros cúbicos diarios de 2010 a 116 millones, según el estudio.
Si se suman los cerca de 30 millones de metros cúbicos que se pueden importar de Bolivia y los 21 millones de gas natural licuado de otros proveedores, Brasil pasará a contar en 2019 con un excedente de 15 millones de metros cúbicos diarios por encima de la capacidad máxima de sus centrales térmicas.
En el sector eléctrico, las inversiones ascenderán a unos 121.000 millones de dólares, incluyendo proyectos de generación y transmisión, que garantizarán atender la demanda y sostener las tasas de crecimiento de la economía cercanas al 5% anual.
Según estos cálculos, Brasil necesita agregar 6.300 megavatios por año a su matriz energética para evitar el riesgo de apagones.
Con los proyectos ya contratados hasta 2014, Brasil dispone de un excedente de 5.800 megavatios medios, lo que garantiza una situación "bastante tranquila", según el documento.
Dos tercios de los proyectos que van a ser instalados en el periodo son centrales hidroeléctricas que ya están en construcción o que ya han sido licitadas, como la represa de Belo Monte, que será la tercera mayor del mundo, con una potencia máxima de 11.233 megavatios.
Hasta el final de la década, se instalarán 36.797 kilómetros en líneas de transmisión, con un aumento del 38% con relación al parqué existente.
Otros 38.000 millones de dólares se destinarán a proyectos de diesel vegetal y etanol de caña de azúcar, cuya producción se multiplicará por 2,5 hasta los 64.000 millones de litros anuales en 2019.