La petrolera brasileña Petrobras puso hoy en funcionamiento un gasoducto de 661 kilómetros de extensión construido en medio de la selva amazónica y destinado a substituir por gas el diesel que actualmente es usado para ofrecer energía en Manaos, una ciudad de 1,8 millones de habitantes.
"El gas está aquí para que podamos hacer una pequeña revolución en la matriz energética de la región norte de Brasil, para tener una electricidad limpia", dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en la ceremonia de inauguración del gasoducto.
La tubería transportará inicialmente hasta Manaos, la mayor ciudad de la Amazonía, 4,1 millones de gas natural diarios procedentes de Urucu, un yacimiento descubierto en medio de la mayor selva tropical del mundo y con una reserva de cerca de 52.800 millones de metros cúbicos, la segunda mayor del país.
El gasoducto Urucu-Manaos permitirá que las siete plantas térmicas de Manaos, que actualmente usan diesel para producir 725 megavatios de energía y abastecer una ciudad desconectada del sistema eléctrico nacional, pasen a consumir gas natural, un combustible menos contaminante y caro.
La sustitución reducirá en cerca del 30% las emisiones de dióxido de carbono en Manaos, lo que corresponde a unos 1,2 millones de toneladas de gases contaminantes al año.
El gasoducto, una compleja obra de ingeniería que tuvo un costo de 4.500 millones de reales (unos 2.616,3 millones de dólares), fue construida con nuevas tecnologías para reducir al mínimo su impacto ambiental en la mayor selva tropical del mundo, dijo a Efe el gerente de Implementación de Proyectos de Petrobras, Marcelo Restum.
La tubería tiene capacidad para transportar 5,5 millones de metros cúbicos de gas diarios, pero la instalación de nuevas plantas de comprensión permitirá que Petrobras aumente la capacidad hasta 10 millones de metros cúbicos por día en un futuro.
El gas apenas comenzó a alimentar hoy la Refinería Isaac Sabbá (Reman), la principal planta de Petrobras en la Amazonía, pero la previsión de Petrobras es que hasta septiembre del próximo año todas las termoeléctricas de Manaos ya hayan adaptado sus plantas al nuevo combustible.
Además de la tubería principal hasta Manaos, el proyecto cuenta con diferentes ramales, con una extensión adicional de 140 kilómetros, para atender otras siete ciudades de la Amazonía: Coari, Codajás, Anori, Anama, Caapiranga, Manacapuru e Iranduba.
Según Restum, el tendido del gasoducto exigió varias innovaciones tecnológicas ante la necesidad de colocar una tubería en medio de la selva con el menor impacto ambiental posible y superar desniveles de agua que pueden llegar a 14 metros, así como las condiciones de una región, inaccesible, húmeda y lluviosa.
Para superar esos obstáculos, Petrobras tendió el gasoducto principalmente en el lecho de los ríos con las mismas características de uno submarino y compró helicópteros especiales, con capacidad para hasta 4,5 toneladas de carga, para transportar los tubos hasta los lugares de instalación.