Camarón**Todavía no hemos entendido que el "juega vivo" no es negocio; y menos cuando llevamos la mala práctica a regir nuestros negocios y asuntos en el extranjero. Desde siempre, la industria nacional camaronera ha sabido que no era permi


Camarón**Todavía no hemos entendido que el "juega vivo" no es negocio; y menos cuando llevamos la mala práctica a regir nuestros negocios y asuntos en el extranjero. Desde siempre, la industria nacional camaronera ha sabido que no era permitido usar redes que causaran la muerte de tortugas durante el proceso de extraer ese crustáceo del mar.
Sanción**Pero se hicieron los vivos y siguieron, como dicen los chilenos "haciéndose el perro muerto", para no usar la expresión panameña, que podría sonar ofensiva para algunos. Ahora tenemos las consecuencias. A partir de enero entra en vigencia la prohibición norteamericana de comprar camarón panameño, hasta que rectifiquemos el problema.
Culpa**¿Qué necesidad había de exponer al país a un embargo? Ninguna, salvo el prurito de jugar vivo. Como si el país fuera un enorme diablo rojo, con 2.8 millones de pasajeros adentro, sufriendo por culpa de choferes irresponsables -malos gobernantes, funcionarios y empresarios- y la tonta pasividad de los ciudadanos, que no los metemos en cintura.


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179600
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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