El candidato opositor a la presidencia de Honduras Porfirio Lobo, a quien una encuesta da como ganador, confía en arreglar las relaciones diplomáticas del país en caso de resultar vencedor de unos comicios sin reconocimiento internacional.
"Si la comunidad internacional no quiere que vayamos a elecciones, no las reconoce, ni modo: estamos ahí contra la voluntad internacional porque el proceso es nuestro. Ahí poco a poco iremos arreglando lo que corresponda", indicó a los periodistas.
Lobo sostuvo que anhela que las "relaciones sean muy cordiales con todos los países".
La comunidad internacional amenaza con no reconocer las elecciones del 29 de noviembre próximo si no se restituye al derrocado presidente, Manuel Zelaya.
"A mí me importa que me reconozca el pueblo hondureño. Me parece inaudito que una democracia le niegue el derecho a un pueblo de decidir con su voto quién le va a gobernar", matizó Lobo.
"Nadie de afuera nos puede negar nuestro derecho legítimo aquí en Honduras (a decidir) quién nos debe gobernar", añadió el candidato del opositor Partido Nacional, que según un sondeo difundido esta semana por la encuestadora CID-Gallup obtendría un 37% de los votos, 16 puntos porcentuales más que su inmediato rival, Elvin Santos, del gobernante Partido Liberal.
Lobo aseguró que si se concreta el acuerdo entre los representantes del presidente depuesto y los del Gobierno de facto para que el Congreso decida sobre la restitución de Zelaya, derrocado el 28 de junio, su bancada respaldará la decisión de la cámara parlamentaria, aunque no concretó en qué sentido votaría.
Igualmente, reveló que en una reunión mantenida ayer con el subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, que estos días trata de impulsar en Honduras un acuerdo que ponga fin a la crisis política, le planteó que la oposición no es culpable de lo sucedido el 28 de junio.
"Votamos para que hubiera un presidente en Honduras porque el vicepresidente había renunciado", argumentó Lobo, cuyo partido votó en el Congreso a favor de la destitución de Zelaya después de que éste había sido expulsado por el Ejército.
Respecto a las declaraciones reiteradas hoy por Shannon de que su país no reconocerá la legitimidad de las elecciones hondureñas si antes el Gobierno de facto no ha negociado una solución al conflicto con Zelaya, señaló: "Él no vota aquí, aquí votamos los hondureños".
El aspirante presidencial defendió la "independencia" del proceso electoral respecto al Ejecutivo y aseveró que "no es un proceso del Gobierno, es un proceso del pueblo hondureño y de los partidos políticos".
"El proceso electoral no se deriva de la crisis del 28 de junio, se inició desde mayo del año pasado" con las primarias, "todo supervisado y manejado por el Tribunal Supremo Electoral", concluyó.