En largas columnas humanas, identificadas con colores, que llegaron desde los cuatro puntos cardinales, un millón de guatemaltecos acudieron el pasado martes 30 a la misa de canonización del beato Pedro de Betancur por el Papa Juan Pablo II.
El desvelo y el cansancio no impidió la alegría de los feligreses que con expresiones de cariño le agradecieron al Pontífice su tercera visita al país y la santificación del Hermano Pedro de San José de Betancur.
La proclamación por el Papa de Pedro de San José de Betancur fue saludada con cohetes y repiques de campana en una ciudad, de 2.5 millones de habitantes.
El Gobierno y la mayoría de empresas privadas otorgaron descanso hoy a sus empleados para facilitarles la movilización al acto litúrgico.
En sus últimas palabras en el hipódromo, el sucesor de Pedro expresó su agradecimiento a los guatemaltecos por la fe, la cordialidad y las "calles maravillosamente decoradas".
"Guatemala te llevo en mi corazón", manifestó antes de abandonar el altar adornado con 6,000 rosas blancas y 200 arreglos florales, que se convirtió en el gran escenario de canonización del primer santo canario y guatemalteco.
Luego, tras ganar las elecciones de julio del 2000, en otro gesto que simbolizó el fin de los gobiernos surgidos de la revolución de 1910, sorprendió al país cuando se postró y comulgó ante la Virgen en la Basílica de Guadalupe antes de recibir la banda presidencial el 1 de diciembre de 2000.
Fox, en declaraciones a Televisión Azteca, defendió, el martes en la noche, su condición de católico practicante y destacó que uno de los cambios más notorios desde que asumió la presidencia es que ahora el jefe del Ejecutivo puede asistir a un acto religioso sin tener que esconderse.
Con el titular de "Se entrega México a Juan Pablo II", el matutino "Reforma" señaló que "Vicente Fox se ganó 300 años de indulgencia", según indica una costumbre centenaria de la Iglesia católica para los fieles que besan el anillo del Papa.