Capacidad de pago no crece en la medida del endeudamiento


Debe ser preocupación de todos los estamentos vinculados a la economía, el cada vez más creciente grado de endeudamiento de los sectores de bajos y medianos ingresos, manifestó el licenciado Luis H. Moreno, banquero con más de 40 años de experiencia y expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE).
El profesional de la banca hizo estas declaraciones durante entrevista con este medio, en la cual mostró su aprensión porque la capacidad de pago de los panameños no crece en la misma proporción de su endeudamiento, lo que es una consecuencia directa de muchos factores, entre ellos, el que no se le ha enseñado a planificar y a que su modo de vida responde a condicionamientos sociales y económicos propios de una economía que cuenta con una moneda fuerte.
Y lo que es más: el panameño no tiene el hábito del ahorro y de la austeridad en el gasto para hacer una economía estable, normal y con visión futura.
El licenciado Moreno se basa en estudios realizados por él a través de los cuales demuestra que actualmente hay tanto endeudamiento como ahorros, lo que no es lo adecuado para la economía, pues todo país tiene épocas de crisis. Si no hay ahorros, no hay cómo enfrentar una crisis.
Esto también se traduce a cada hogar. Es decir, cualquier percance individual o colectivo puede enfrentarse si hay ahorros.
Una mayor cantidad de ahorros es necesaria para establecer seguridad en la economía, con miras a que cualquier crisis no se refleje inmediatamente en una incapacidad de pagos crítica.
Es necesario que exista una reserva, señaló el banquero, quien fungió por muchos años como gerente del Chase Manhattan Bank, porque países que no han tenido suficientes reservas no han podido enfrentar crisis financieras.
El entrevistado tocó un tema neurálgico. La realidad es que los bancos reportan carteras de crédito con proporciones de morosidad aceptables. En consecuencia, hay que juzgar que el estado de liquidez y la solvencia de los bancos en Panamá implican una satisfacción general de los créditos, es decir, un pago adecuado de los préstamos.
Sin embargo, detrás de esta realidad, hay un factor que no ha sido debidamente analizado en el país: el refinanciamiento indefinido de las obligaciones crediticias.
"Yo tengo 40 años de prestar dinero en este país y puedo decir que uno de los grandes problemas es esa cadena interminable de nuevos préstamos para para pagar los viejos y siempre en aumento", indicó Moreno.
Hay gran cantidad de personas que piden un préstamo y a lo sumo, tres o cuatro meses después, piden otro más alto para pagar el anterior y que les quede algo de dinero para hacer frente a otro gasto.
No ha pasado ni siquiera medio año del último préstamo cuando nuevamente sienten el agua al cuello y piden otro, más alto aún, y así sucesivamente. De esta forma, viven endeudados con el banco y eso se les convierte en un círculo vicioso que no es saludable para la economía ni del hogar ni del país.
Moreno, quien se refiere específicamente a los préstamos de consumo, asegura haber analizado carteras de bancos, financieras y cooperativas en donde los nuevos préstamos que se conceden son en alta proporción refinanciamientos, lo que se traduce en una debilidad en el sistema de pagos que hace creer que todo anda bien, pero lo realmente cierto es que hay una rémora de incapacidad preocupante.
El entrevistado es de la opinión de que en Panamá falta educación en este campo y llamó la atención en el sentido de que los bancos no son sólo entes financieros para ganar intereses, sino que deben también ser entes explicativos para orientar a los clientes sobre cuándo y qué deben hacer a fin de evitar un endeudamiento innecesario.
Muchas veces un banquero es mucho más banquero cuando niega un préstamo por razones educativas que cuando lo concede por razones de ganancia o de especulación, dijo Moreno.
Moreno, si bien no critica a la banca en general, aduce que si ésta percibe que no hay la suficiente responsabilidad para pagar limpiamente debe abstenerse de conceder créditos.
La fuente dijo lo anterior en respuesta a pregunta de este medio de que si son o no responsables del endeudamiento creciente de los panameños, al poner en práctica la nueva política de prestar sin fiador y por teléfono sin siquiera conocer al cliente.
Moreno dijo estar convencido que en cierta forma las instituciones financieras llámense banca, las financieras, cooperativas y hasta mueblerías que conceden créditos, en cierta forma son responsables de auspiciar el endeudamiento creciente de los panameños.
Esta tendencia podría llegar a ser hasta irresponsable para todos los sectores. Podría ocurrir lo que ha ocurrido en Puerto Rico, Venezuela, México y Estados Unidos, donde los bancos se llenan de préstamos que no pueden cobrar.
Eso incide en la liquidez y las operaciones de los bancos e incluso, muchas veces son los gobiernos los que tienen que salir a auxiliar y a rescatar esos bancos.
Esta situación sería peligrosa para un país como Panamá, que no tiene dinero ni para escuelas, hospitales ni para otras necesidades sociales, por lo cual no podría rescatar a ninguna institución financiera que se haya sobrepasado y en consecuencia le sobrevenga una crisis.
Sobre si los panameños pagan sus deudas, Luis Moreno señaló que él no diría que el panameño es mala paga porque no lo es.
Lo que ocurre es que vive de manera estrecha, apretado y sobresaltado. En muchas ocasiones tiene que dejar de pagar alguna de sus cuentas para suplir otra. Si paga agua y luz, puede dejar de pagar el teléfono para pagar la casa. Y así lleva su presupuesto de gastos.
Con ello se echa a cuestas mucha tensión que no le beneficia.
EL PANAMEÑO MANTIENE SU CREDITO
Sobre los préstamos que piden en entidades crediticias, el expresidente de APEDE dijo que los panameños sí pagan sus compromisos porque saben que si no pagan se les corta el crédito.
El problema es que si siguen endeudándose y refinanciando sus créditos indefinidamente, se puede volver mala paga en la medida en que sobrevenga una crisis como ha sucedido hace poco en Japón, Brasil y otros países.
Esta situación se presentaría no porque el panameño quiera ser mala paga ni porque es irresponsable, sino porque la misma crisis no le permitiría hacer frente a sus compromisos porque tampoco tiene ahorros con qué afrontarlos.
De ahí la necesidad de tener cuidado con el otorgamiento de préstamos de consumo sin garantías (como el fiador), porque algo puede pasarle al que recibe el crédito.
Es muy arriesgado otorgar un préstamo sin la debida ortodoxia bancaria porque esto puede poner en peligro el dinero de los depositantes del banco, recalcó Moreno y aconsejó más prudencia al otorgar un préstamo de esta naturaleza.
Hay que recordar, dijo, que actualmente hay un crecimiento bajo de la economía que apenas alcanza el 3%, y esto aunado a las consecuencias negativas que trajo la apertura en el sector agropecuario, así como las privatizaciones, consecuencias que se reflejan en un alto porcentaje de desempleo, es lo que incide en el nivel y modalidad del crédito.
Aquí, justamente en este punto es donde se requiere prudencia al otorgar un crédito, manifestó Luis H. Moreno.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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