El cardenal arzobispo de Santiago de Chile, Francisco Javier Errázuriz, admitió hoy haber suspendido hace cinco años una investigación a un sacerdote acusado de abusos sexuales, caso que hace unos días saltó de nuevo a la luz pública y suscitó una polémica al interior de la Iglesia chilena.
Errázuriz hizo la revelación en una carta difundida hoy en todas las parroquias de la archidiócesis para dar a conocer el parecer de las autoridades eclesiásticas ante los casos de pedofilia y acerca de las acusaciones contra el cura Fernando Karadima.
Este último, de 80 años y de gran prestigio en la Iglesia como formador de religiosos, incluidos cinco obispos, fue acusado por al menos cuatro antiguos feligreses de haber cometido abusos hace un par de décadas, mientras era párroco del Sagrado Corazón de El Bosque, en un pudiente sector de la capital chilena.
El caso de Karadima, en cuya defensa han saltado también numerosos feligreses, su sucesor en la parroquia y hasta un obispo auxiliar de Santiago, saltó a la luz pública un día después que el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, pidiera perdón por los abusos de sacerdotes contra niños y revelara que en Chile los casos sumaban una veintena.
En su carta, Errázuriz señaló que las primeras denuncias contra Karadima, firmadas por tres personas, "llegaron paulatinamente, a partir de mayo de 2005" y añadió que las entregaron, "como lo piden las normas de la Conferencia Episcopal, al promotor de justicia de ese entonces".
Matizó que sobre esos "presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el derecho canónico" y que, "por otra parte, existían innumerables y contundentes testimonios a favor del padre Fernando Karadima".
"Después de una primera investigación, y de encauzar las cosas de manera adecuada, dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes, profundizando los ya obtenidos y haciendo nuevas consultas a peritos en materia jurídica canónica", agregó.
"Casos de esta naturaleza son tan excepcionales, que consideramos necesario consultar a peritos de la Santa Sede en este campo", proceso que se ha llevado a cabo con rigor y responsabilidad", explicó a continuación.
Ante nuevas denuncias, el cardenal indicó que los antecedentes se entregaron al "nuevo promotor de justicia, nombrado en 2009" y que el proceso, aunque aún no ha concluido, "se encuentra bastante avanzado".
El procedimiento, según Errázuriz, "ocurre con total reserva, para proteger la libertad de quienes denuncian, defienden y dan testimonios, y preservar el buen nombre de todos ellos".
El prelado reiteró además que "no hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de menores" y nuevamente pidió perdón "a las personas directamente afectadas y a las comunidades que en Chile han visto en algún sacerdote motivo de escándalo".
Llamó a los afectados a comunicar a la jerarquía católica estos hechos y manifestó su "total" compromiso "de velar incesantemente porque estos gravísimos delitos no se repitan".
El caso de Karadima ha llegado también a los tribunales de la Justicia ordinaria tras la presentación de algunas denuncias, aunque fuentes del caso dijeron que algunos delitos podrían estar prescritos, debido al tiempo transcurrido.
Dos de los denunciantes revelaron hace unos días detalles de sus casos a un diario estadounidense, al que dijeron que cuando eran adolescentes, el sacerdote denunciado los besaba en la boca y les tocaba los genitales aprovechando la posición de poder que tenía sobre ellos.
El diario La Tercera señaló en su edición dominical que detrás de la polémica interna de la Iglesia chilena en torno al caso habría una pugna por la sucesión del arzobispado de Santiago, cuyo actual titular cumplió 75 años en septiembre de 2008 y fue autorizado por el Vaticano para mantenerse en el cargo.