El presidente venezolano, Hugo Chávez, reiteró hoy que está resuelto a impulsar al sector privado "productivo" no monopólico, al hacer entrega de créditos para pequeños y medianos industriales manufactureros.
Chávez señaló que la concesión de 208 millones de bolívares (48,3 millones de dólares) para financiar 44 proyectos "es un gran esfuerzo para transitar hacia el camino, más allá del modelo de la burguesía rentista".
En un acto oficial nocturno transmitido en cadena nacional de radio y televisión, el mandatario planteó a los beneficiarios la posibilidad de establecer asociaciones con el Gobierno "revolucionario" y crear empresas mixtas, en una "alianza perfecta" para impulsar con mayor velocidad el desarrollo del país.
"Nosotros no queremos ser como un banco que solo entrega el crédito, queremos acompañar el proceso productivo, ayudarlos con tecnología e infraestructura, si es necesario", declaró el presidente y promotor del llamado "socialismo del siglo XXI".
Entre los proyectos beneficiados incluyen la "ampliación de fábricas de prendas de vestir, fabricación nacional de tuberías, producción de antenas de telecomunicaciones, molienda de caña para producir panelas tradicionales aprovechando los residuos y subproductos de la cosecha, y molienda para la elaboración de alimentos concentrados para animales", indicó un comunicado oficial.
Chávez sostuvo que la "guerra" económica y política que mantiene su Gobierno no es contra el "sector privado honesto, de verdad trabajador, que quiere el progreso de Venezuela", integrado por "pequeños y medianos" empresarios.
Dicha batalla es contra los grandes capitales de la burguesía "parásita" que, reiteró el mandatario, han creado monopolios que afectan el desarrollo nacional y han "explotado" al pueblo.
Chávez acusa a las directivas de los gremios patronal y comercial de conspirar para derrocarlo con la generación artificial de escasez de alimentos y enseres básicos y provocar así el aumento de la inflación.
Las directivas empresarial y comercial rechazan esas acusaciones y culpan al Gobierno de empeñarse en destruir el aparato productivo y beneficiar a otros países con importaciones masivas de alimentos y otros enseres.
La patronal Fedecámaras y el gremio comercial Consecomercio dijeron la semana pasada que en vez de hablar de "guerra, Chávez debería convocar a un diálogo nacional y "llamar a la confianza en el país" para reflotar la economía, que se derrumbó un 5,8 por ciento en el primer trimestre de este año.