La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, aseguró que su país será uno de los que más rápidamente saldrán de la crisis que actualmente afecta a numerosas economías del mundo.
"Creemos que Chile va a ser de los países que más rápido se van a recuperar", precisó la mandataria en una entrevista con radio Cooperativa, en la que indicó que las cifras se volverán positivas "en un lapso de cinco a siete meses".
Asimismo, afirmó que las proyecciones entregadas este miércoles por el Banco Central, "están dentro de los escenarios que hemos manejado".
En su segundo informe de Política Monetaria (IPOM) de este año, el emisor revisó a la baja su proyección para la evolución del PIB (Producto Interior Bruto) de este año y la situó en un rango de entre un crecimiento del 0,25 por ciento y una contracción del 0,75 por ciento, "con tendencia a la baja".
De concretarse la contracción, será la primera desde 1999, cuando el PIB chileno cayó un 2,6% como consecuencia de la crisis asiática.
En sus declaraciones de hoy, Bachelet destacó que su Gobierno está enfrentando la coyuntura actual "de forma opuesta a como se hizo en los años 80 (crisis de 1982-83, durante la dictadura de Augusto Pinochet)".
Recordó que en ese entonces se recortaron un 10 por ciento las pensiones a los jubilados y se redujo el gasto en Salud y en Educación", mientras ahora incluso se han otorgado bonos especiales a los sectores de menores ingresos.
Asimismo, el Gobierno lanzó un plan de estímulo a la actividad económica con una inversión de más de 4.000 millones de dólares.
Bachelet destacó, además, un programa de capacitación para los trabajadores, que reducirá la posibilidad de un despido y les dejará mejor preparado, aun si pierde su trabajo a causa de la crisis.
En ese contexto, aludió a las elecciones del próximo diciembre y subrayó que "no da lo mismo quien gobierne, porque en la crisis "uno puede cargarle la mano a un lado o a otro, y nosotros hemos dicho que los pobres ya no tienen más cinturón que apretarse".
Tras insistir en que en Chile anteriormente "había un cierto modelo de desarrollo, y ese no es el tipo de país en que queríamos vivir", recalcó el carácter social de su Gobierno que apunta, dijo, "a un Estado moderno de bienestar".