Los presidentes de Chile, Sebastián Piñera, y de Argentina, Cristina Fernández, avanzaron hoy en la integración educativa y sanitaria, aunque la relación entre ambos Gobiernos se topa con algunas dificultades en materia comercial y una solicitud de extradición denegada por Buenos Aires.
En la segunda jornada de su visita oficial a Chile, la primera que realiza después de su reelección, Fernández fue recibida este viernes en el Palacio de la Moneda por Piñera, con quien mantuvo una reunión bilateral de casi tres horas.
Tras ese encuentro ambos firmaron seis acuerdos de integración y efectuaron una declaración a la prensa sin admitir preguntas en la que resaltaron el buen estado de las relaciones bilaterales y la sintonía personal, más allá de diferencias ideológicas.
"Las cosas que tienen que ver con las necesidades de nuestros pueblos (...) no conocen de diferencia de ideas", apuntó Fernández.
Esta es la primera visita al extranjero de Cristina Fernández desde que asumió su segundo mandato, en diciembre pasado. El viaje estaba previsto para los días 25 y 26 de enero, pero tuvo que ser pospuesto por la operación de tiroides a la que fue sometida la mandataria.
"Estamos dando un gran salto adelante", destacó hoy Piñera, quien recordó que la relación entre los dos países -que comparten más de 5.000 kilómetros de frontera- atravesó en el pasado "momentos difíciles", como durante el conflicto por el canal Beagle, en 1978.
"Siento que las cosas van mejorando y cada vez nos vemos más como verdaderos compatriotas", destacó por su parte la presidenta Fernández, quien agradeció el recibimiento de los chilenos y el respaldo a su reivindicación de soberanía sobre las Malvinas, en la única alusión hecha hoy a este asunto.
Durante la cena privada que se ofreció anoche en La Moneda a Cristina Fernández, Piñera enfatizó el apoyo de Chile a la reivindicación argentina sobre el archipiélago de las Malvinas, que motivó una guerra con el Reino Unido de la que ahora se cumplen 30 años.
Entre los documentos firmados este viernes por los presidentes destaca un acuerdo para facilitar el traslado entre ambos países de órganos donados para niños que necesiten trasplantes, y otro convenio de cooperación técnica sobre medicamentos.
También rubricaron un acuerdo de reconocimiento mutuo de títulos profesionales y licenciaturas, y otro para constituir un mecanismo de diálogo que reúna a gobernadores argentinos e intendentes chilenos.
Además, Chile y Argentina fomentarán mediante sendos convenios la cooperación policial en la lucha contra el crimen internacional y establecerán controles integrados en los pasos fronterizos de Jama, Sico y Mamuil Malal, que se suman al que ya existe en Los Libertadores.
Esas medidas tienen un fuerte impacto en las poblaciones de ambos países, que comparten una de las fronteras más largas del mundo y que sigue la línea de la cordillera de los Andes, lo que supone una barrera física difícil de franquear.
Para facilitar ese paso, el ministro chileno de Obras Públicas, Laurence Golborne, anunció hoy que en los próximos meses se abrirá la licitación internacional del túnel de Aguas Negras, de 14 kilómetros, que unirá la localidad argentina de San Juan con la chilena de Coquimbo.
Uno de los aspectos que complican la relación entre los dos gobiernos es el caso del exguerrillero Galvarino Apablaza, que en 2010 logró asilo político en Argentina, lo que bloqueó su extradición a Chile, donde está procesado por el asesinato en 1991 del senador derechista Jaime Guzmán.
Juan Antonio Coloma, presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido fundado por Guzmán, pidió a la presidenta Fernández la extradición de Apablaza durante una breve reunión sostenida poco antes de la cena anoche en La Moneda.
Ese asunto estuvo también en la conversación sostenida este viernes entre Piñera y Fernández, según confirmó a periodistas el canciller chileno, Alfredo Moreno.
La declaración firmada por los dos mandatarios, detalló el canciller, abunda en "la necesidad de que ambos países cooperen en términos judiciales", no solo en este caso.
El otro punto de controversia es la preocupación del Gobierno y los empresarios chilenos por la norma de la administración argentina que desde el pasado 1 de febrero obliga a los empresarios argentinos a presentar los datos referidos a importaciones antes de emitir la orden de compra.
Para destrabar esas restricciones, Chile, que aboga por el libre comercio y está en déficit comercial con Argentina, ha impulsado varias reuniones con sus homólogos argentinos, pero se desconoce si hoy se ahondó en esas conversaciones.
La presidenta ha viajado acompañada por una nutrida delegación en la que figuran el canciller, Héctor Timerman, así como los ministros de Planificación, Julio De Vido; de Educación, Alberto Sileoni, y de Seguridad, Nilda Garré.
Tras la cita en La Moneda, Fernández se dirigió a la Embajada de Argentina, donde asistió a un almuerzo.
Estaba previsto que la presidenta, que llegó en la tarde del jueves a Santiago, abandonara después la capital rumbo a su país.