CIUDAD**En el estudio que revelamos hoy sobre la cantidad de tiempo, energía y dinero que desperdiciamos en el transporte debe alarmar, pero no sorprender. No existe persona alguna que esté obligada a transitar por las calles y avenidas de la capital que no sufra a diario del congestionamiento vehicular por un pésimo desarrollo urbano y una peor administración del tránsito vehicular.
CONDUCTORES**Amén que los panameños conducimos con una agresividad propia sólo de los juegos de carros chocones de las ferias. En Panamá los hombros no son para paradas temporales, sino para los juega vivo; los agentes y señales de tránsito son meras distracciones; la luz amarilla significa acelera que viene la roja; el más grande tiene derecho de vía y los peatones son blancos propios de trofeos.
COSTO**Desperdiciamos más de 200 millones de dólares al año (2% del PIB). Ni hablar del desgaste emocional y el deterioro de la productividad de los trabajadores que pierden cuatro horas al día en transporte. La capital necesita un reordenamiento, unir los corredores, hacer transversales y reemplazar los diablos rojos con un subterráneo, un tranvía o buses articulados. Esperamos acción por parte del nuevo gobierno.