Colón**"Hay que hacer una reingeniería del colonense", dijo el presidente Torrijos, en una reciente visita a la costa atlántica. Eso es cierto, pero a largo plazo, puesto que requeriría de volcar esfuerzos y recursos en educación ahora; y esperar por lo menos 20 años, antes de cosechar los primeros frutos. Y tendría que trabajarse con los niños, porque la actual generación es irredimible, por los malos hábitos.
Degradación**Mientras se planea qué hacer, no se debe esperar a que el fuego criminal consuma lo poco o mucho que queda en pie y, por eso, es adecuado descargar sobre esa provincia todo el peso de la "mano durísima". Esa gente padece tal degradación que ya no respeta ni a los curas ni a los vivos ni a los muertos. Y sino, recordemos la reciente profanación de tumbas.
Maleantes**En el fondo, son estúpidos que imitan a lo peor de otras partes. En cambio, los pandilleros de Santo Domingo también hacen de todo, pero no permiten que nadie toque a un turista. Los de Colón hacen lo opuesto y alejan las oportunidades para sus padres, hijos y gente que quieran, si hay alguna. Son desechos sociales, carne de presidio y, para ellos, lo que piden, más cárceles.