El Partido Comunista de China (PCCh) inauguró hoy su sesión plenaria anual, la última antes de que la cúpula que dirige la formación, con el presidente y secretario general Hu Jintao a la cabeza, se retire en el congreso de 2012.
Las reuniones, como cada año, se celebran a puerta cerrada, sin que la prensa tenga acceso a los debates que habrá en el "fortificado" Hotel Jingxi en el oeste de Pekín, aunque los analistas esperan que en la reunión se discutan los problemas económicos de China más acuciantes, como la inflación o la deuda pública local.
También es posible, vaticina hoy el diario independiente "South China Morning Post", que en el congreso afiancen su posición los principales candidatos a encabezar el PCCh y el Gobierno chino a partir de 2012, como el actual vicepresidente Xi Jinping, considerado por muchos como el futuro presidente.
Aunque oficialmente el congreso de este año, que finaliza el día 18, tiene como meta el estudio del desarrollo cultural del país, lo que según los analistas significa la búsqueda de fórmulas para alcanzar un equilibrio entre la propaganda comunista y formas culturales más acordes con la economía de mercado.
De acuerdo con la agencia oficial Xinhua, el plenario de este año repasará los logros conseguidos en la reforma de la cultura y "elaborará futuras guías, objetivos y medidas principales para que el país se mantenga en el camino del desarrollo cultural socialista".
Ello es especialmente sensible en un año en el que una de las figuras más conocidas de la cultura china dentro y fuera del país, el artista Ai Weiwei, se ha consagrado como el disidente y el creador más famoso de China, hasta el punto de que esta semana ha sido nombrado como la persona más influyente en el mundo del arte por la revista "Art Review".
No obstante, los 370 líderes comunistas reunidos en el plenario también analizarán las actuales dificultades económicas en el país, que pese a haber capeado con bastante eficacia la crisis financiera mundial ha sufrido efectos secundarios de las medidas anticrisis tomadas por Pekín en los últimos tres años.
Entre estos efectos destaca la fuerte inflación, que en verano llegó al 6,5 por ciento (el nivel más alto en más de tres años), o los problemas financieros de muchas pequeñas y medianas empresas nacionales, ya que para contener la subida de precios se ha limitado en gran medida la concesión de créditos bancarios.
O el enorme endeudamiento de los gobiernos locales por las muchas obras públicas emprendidas para compensar la caída de exportaciones e inversiones por la crisis internacional, que el año pasado, según la Auditoría estatal, ascendió a 1,16 billones de euros (1,65 billones de dólares).
El congreso, con todo, tiene un perfil bajo comparado con las reuniones de años pasados, quizá porque los líderes de la "cuarta generación" que encabeza Hu Jintao (la primera fue la de Mao Zedong, la segunda la de Deng Xiaoping y la tercera la de Jiang Zemin) quieren estabilidad y pocos cambios en el último año de liderazgo.
En otoño de 2012 se inaugurará el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (cada congreso suele tener carácter quinquenal), a cuyo término se anunciará el nuevo Politburó y su Comité Permanente, una cúpula de entre siete y nueve personas que regirá los destinos de China durante diez años.
Más tarde, en marzo de 2013, la Asamblea Nacional Popular de China (Legislativo) elegirá al nuevo Gobierno de la segunda economía mundial, donde Xi Jinping será seguramente presidente, mientras que el actual viceprimer ministro Li Keqiang se erigirá como nuevo primer ministro, reemplazando a Wen Jiabao.