La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), buscará la colaboración con otros entes regionales, para combatir la violencia contra las mujeres, dijo hoy la nueva presidenta de esta dependencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), la ministra de la Mujer de Chile, Laura Albornoz.
Albornoz, elegida para el cargo durante la XXXIV Asamblea de Delegadas de la CIM que se ha celebrado en Santiago de Chile entre el lunes y hoy, declaró a Efe que la Comisión debe fortalecer los lazos de cooperación tanto en el interior de la OEA como en otras instancias regionales.
Entre estas, nombró a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercosur e incluso la naciente Unión Suramericana de Naciones (Unasur), cuya presidenta pro témpore, la mandataria chilena Michelle Bachelet, está dispuesta a impulsar una instancia dedicada a la mujer en ese ámbito.
La CIM, creada en 1928, buscará avanzar en los mecanismos de seguimiento y en el logro de los objetivos que establece la Convención de Belém do Pará, adoptada en Brasil en 1994 por la OEA, que sienta las bases para combatir la violencia de género.
Para Albornoz, quien clausuró hoy la reunión de la CIM, la violencia machista está en muchas ocasiones vinculada al contagio del sida, una pandemia que cada vez afecta a más mujeres que ejercen la prostitución o son víctimas de abusos sexuales.
La ministra chilena aseguró que en toda la región se observa una tendencia hacia la "feminización del sida", sobre todo en países de ingreso más bajo, y llamó la atención sobre la situación de Brasil, donde cada día 7.000 personas se contagian del virus del sida.
No obstante, la carencia de indicadores fiables impide evaluar los avances o retrocesos en esos campos, por lo que Albornoz consideró esencial promover el establecimiento de estadísticas oficiales en los 34 Estados miembros de la CIM.
Aun así, destacó la importancia de que la violencia contra la mujer haya dejado de ser "un tema que antes sólo se ventilaba en lo privado" para salir al espacio público, y confió en que la toma de poder de las mujeres se convierta en un arma para romper esta desigualdad.
En este sentido, incidió en que las mujeres han de empezar a exigir el uso del preservativo durante las relaciones sexuales, ya que, a su juicio, es uno de los métodos más eficaces para prevenir el contagio y su difusión es responsabilidad del Estado, no de la Iglesia, principal detractor de ese sistema anticonceptivo.
Esta y otras claves del mandato de Albornoz se encuentran recogidas en la Declaración de Santiago, firmada por las representantes de los países miembros de la CIM.