CONCENTRACIÓN**La majestuosa concentración de ayer nos hizo recordar la inolvidable expresión de "los vamos a ahogar", pero en esta vez al revés. La historia es pródiga en lecciones e ironías. La Plaza 5 de Mayo fue pequeña para alojar aquel


CONCENTRACION**La majestuosa concentración de ayer nos hizo recordar la inolvidable expresión de "los vamos a ahogar", pero en esta vez al revés. La historia es pródiga en lecciones e ironías. La Plaza 5 de Mayo fue pequeña para alojar aquel diluvio de gente que fácilmente la rebasó e inundó hasta el tope las avenidas aledañas. Sólo la inolvidable Gran Marcha Blanca fue, si acaso, mayor.
DISCURSO**El de Martín Torrijos fue un discurso conciliador, sin dejar de ser combativo. En un momento, hasta pidió disculpas si en algo ofendió a sus adversarios; y terminó con una promesa solemne: "por mis hijos y la memoria de mi padre, juro que transformaré este país". Las tiernas notas de "Patria", interpretadas por Rubén Blades, dieron al acto una perfecta caída de telón.
MÉRITO**Haber montado tan concurrida manifestación popular en la mitad de una semana laborable, con sigilo, sin mayores pretensiones, casi clandestinamente, fue una proeza. La misma había sido anunciada con discretas expectativas, limitándola a Panamá y Colón, excluyendo al resto del país, donde su alianza cumplió cierres parciales. Seguramente su magnitud sorprendió a sus contrincantes.


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151779
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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