La primera jornada del juicio que se sigue en Cuba contra el contratista estadounidense Alan Gross, acusado de delitos contra el Estado cubano, finalizó hoy sin que trascendieran detalles sobre el desarrollo de la vista que previsiblemente continuará mañana.
Pasadas las 18:00 hora local (23:00 GMT) comenzaron a salir del tribunal donde se celebra el juicio algunos de los asistentes, entre ellos la esposa del contratista, Judy Gross, que abandonó el edificio en un vehículo.
Tal y como ocurrió en la mañana, no hubo declaraciones a la prensa extranjera, a la que no se ha permitido el acceso a un juicio que se celebra rodeado de hermetismo.
Alan Gross, de 61 años, fue detenido el 3 de diciembre de 2009 por distribuir equipos de comunicación por satélite a una comunidad judía, según las autoridades de Cuba de forma ilegal y para alentar la subversión en la isla.
Quince meses después de su arresto, Gross, subcontratista de la agencia estadounidense para el desarrollo internacional USAID, fue acusado formalmente por el Gobierno cubano de "actos contra la independencia o la integridad territorial" del país.
Como ha hecho en numerosas ocasiones, Estados Unidos volvió a solicitar hoy la liberación incondicional de Gross mediante su secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien insistió en que el contratista "ha sido injustamente detenido durante demasiado tiempo".
El caso Gross se ha convertido en un nuevo escollo en el histórico enfrentamiento que mantienen EE.UU. y Cuba desde hace más de 50 años y ha frenado las posibilidades de avance en la relación bilateral.