Continúa bloqueada en EE.UU. la negociación sobre recortes de impuestos


Los líderes del Congreso de Estados Unidos continúan enzarzados hoy en agrias negociaciones sobre dos medidas de estímulo a la economía que afectan a 160 millones de estadounidenses, y que enfrentan a republicanos y demócratas.


Las negociaciones giran en torno a la prórroga de los recortes de impuestos sobre las nóminas y de los beneficios de desempleo, que vencen a fin de mes.


La insistencia de los republicanos de vincular la aprobación de la prórroga a una exigencia en un ámbito totalmente diferente está dificultando el acuerdo.

 

La oposición republicana exige al Gobierno de Barack Obama que fije un plazo para tomar una decisión sobre la construcción del polémico oleoducto Keystone XL, que conectaría la frontera canadiense con la costa del Golfo de México.


Si no se llega a un acuerdo sobre la prórroga de las rebajas fiscales, millones de estadounidenses afrontarían una subida de impuestos a partir de enero próximo, algo que los expertos consideran perjudicial en estos momentos de débil crecimiento económico.


Esta mañana, tanto demócratas como republicanos retomaron las recriminaciones mutuas sobre cómo financiar los recortes de las retenciones y sobre la extensión de los subsidios de desempleo, entre otros elementos de la legislación aún en ciernes.

 

"Estas iniciativas son importantes para individuos y familias en nuestro país, y también para nuestra economía... el devolver este dinero a los bolsillos del pueblo estadounidense que lo necesita desesperadamente y que lo necesita para cubrir sus necesidades creará demanda en nuestra economía y más empleos", explicó en rueda de prensa la líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.


Pelosi acusó a los republicanos de inventar crisis y desaprovechar oportunidades y pasar "346 días sin (presentar) una agenda significativa para crear empleos", debido a lo que calificó como su motivación única de impedir la reelección del presidente Barack Obama.


Por su parte, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dejó entrever que la bancada de su partido respalda un plan que extendería por solo dos meses los recortes de impuestos a la nómina, los subsidios de desempleo, y una medida para el reembolso de gastos para médicos que participan en el programa de "Medicare" para ancianos y jubilados.

 

Como parte de una lucha de poderes, los demócratas, en general, buscan presentarse como los más férreos defensores de la clase media.


Pero los republicanos de la Cámara baja devolvieron los golpes y aseguraron que alterarán cualquier medida que les llegue del Senado para incluir un plazo de 60 días para el permiso de construcción del oleoducto Keystone XL, de la empresa canadiense TransCanada.


En declaraciones a los periodistas, tras una reunión a puerta cerrada, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, fue contundente: "Si ese proyecto de ley nos llega, le haremos cambios, y les garantizo que lo devolveremos al Senado con el oleoducto Keystone XL".

 

Boehner y el resto de los republicanos insisten en que el oleoducto ayudará a crear empleos y que la demora anunciada por la Administración Obama hasta 2013 tiene claras motivaciones políticas: que la decisión no coincida con las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.


Si el Congreso no aprueba la extensión de los recortes de impuestos a la nómina, estos aumentarían del 4,2 % en la actualidad al 6,2 % a partir del 1 de enero de 2012.


Eso significa que unos 160 millones de estadounidenses afrontarán en el año entrante un aumento promedio de mil dólares en esos impuestos.


La Casa Blanca, sus aliados en el Congreso y varios economistas han advertido que un aumento en los impuestos restringiría el consumo, que conforma el 70 % del producto interno bruto de EE.UU., y frenaría la anémica recuperación económica.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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