El presidente de Ecuador, Rafael Correa, amenazó hoy con vetar el ingreso de una orden católica a una provincia de la Amazonía, tras la salida de un obispo de la orden Carmelitas Descalzos, ligado a los sectores populares de esa región.
El mandatario, en su habitual informe sabatino, dijo que, si es necesario, aplicará el acuerdo "Modus Vivendi", que regula las relaciones entre el Estado ecuatoriano con el del Vaticano, para impedir que una orden "ultraconservadora" ingrese en la provincia de Sucumbíos (noreste).
Según ese acuerdo, "nosotros podemos vetar a los obispos", pero "nunca se ha utilizado ni lo queremos utilizar", remarcó Correa, que en su juventud fue seminarista en pueblos de la serranía andina del país.
Recordó que todo se originó con la decisión de la jerarquía eclesiástica de su país de aceptar la dimisión del obispo de Sucumbíos, Gonzalo López Marañón, de la orden de los Carmelitas Descalzos.
Dijo que la jerarquía eclesiástica de su país ha decidido el ingreso a esa jurisdicción de la orden de los Heraldos del Evangelio, a la que definió como "ultraconservadora" y "medieval".
"La gente (en esa provincia) tiene un gran rechazo contra una comunidad ultraconservadora de la Iglesia católica", dijo e insistió en que su posición no es autoritaria, sino que se basa en acuerdos establecidos con el Vaticano.
"Aplicaremos, de ser necesario, contra nuestra voluntad, las atribuciones legales que nos dan los tratados internacionales" para ejercer la "soberanía del Ecuador", apuntó.
Dijo que, a su criterio, ciertos obispos buscan instaurar "una Iglesia extremadamente conservadora en Ecuador" y que eso no lo permitirá, "al menos, de esa forma tan descarada como se está dando en Sucumbíos", donde hay ahora una comunidad religiosa "muy comprometida con los pobres".