El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó que la Iglesia "no tiene la obligación" de pronunciarse en un "proceso estrictamente político" como la consulta popular que impulsa su Gobierno para, entre otras cosas, realizar reformas al sistema de justicia.
La Iglesia asegura que "tiene la obligación de pronunciarse en este proceso... ¿Por qué tiene la obligación?. Es un proceso estrictamente político", resaltó Correa en una entrevista en la emisora "Radio Escándalo", de la provincia costera de Manabí.
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) divulgó ayer un comunicado que recoge observaciones sobre la consulta y en el que afirma que "están en juego los fundamentos mismos del estado de derecho".
Correa remarcó que la consulta convocada para el próximo 7 de mayo se refiere a "cuestiones normativas, constitucionales, legales, de políticas públicas", que no tienen nada que ver con la Iglesia.
Es "muy triste", dijo el mandatario, que la Iglesia vuelva a involucrarse en un proceso político "como ya lo hizo en 2008", cuando se opuso a la "aprobación de la actual Constitución, a base de mentiras".
Según Correa, el episcopado afirmó entonces que la nueva Carta Magna ecuatoriana era "abortista", permitía el matrimonio homosexual e "iba a atentar contra la propiedad privada", "lo cual era falso".
La CEE desestimó ayer hacer campaña en favor o en contra de la consulta, pero indicó que para "sustentar una verdadera democracia" era indispensable "la independencia de las distintas funciones del Estado".
También pidió respeto a la "libertad de expresión, de información y de empresa" y que la reestructuración de la justicia que busca el Ejecutivo se haga "con una clara independencia política".
Para Correa, que es católico, la CEE está repitiendo "el mismo discurso de la oposición" y lamentó que, a su juicio, esté dominada por "un ala ultraconservadora que no refleja lo que es el pueblo ecuatoriano".
El presidente se encuentra hoy en Manabí para entregar la espada del líder de la revolución liberal ecuatoriana de finales del siglo XIX, Eloy Alfaro, con el fin de que se exhiba en su ciudad natal, Montecristi.
Remarcó que su proyecto de "Revolución ciudadana", extrañamente, tiene los mismos opositores que tuvo a principios de siglo XX la revolución alfarista: "La Iglesia más conservadora y fundamentalista", así como "la prensa que siempre estuvo al lado del 'statu quo'".
Correa ha mantenido un frecuente pulso con cierto sector de la prensa a la que ha calificado, en numerosas ocasiones, de "corrupta y mediocre" y de responder a los intereses de los opositores de la "Revolución ciudadana" que lidera.