El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo hoy que policías acusados de violaciones de los derechos humanos incitaron el alzamiento del mes pasado, en una comparecencia junto con su par de Bolivia, Evo Morales, quien le dio su respaldo.
Correa dijo que su Gobierno ha identificado a uno de los cabecillas de la sublevación del pasado 30 de septiembre, un ex miembro del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) que está en libertad condicional y cuyo nombre no reveló.
El Ejecutivo desmanteló esa unidad el año pasado "por represora", según Correa.
También dijo que se investigan los correos electrónicos y comunicaciones distribuidas entre la policía y las Fuerzas Armadas que llamaban "terroristas" y "guerrilleros" a los miembros del Gobierno y criticaban la obediencia a la autoridad civil.
"Probablemente algunos de los pasquines salieron de la cárcel 4, donde están recluidos policías acusados de abusos a los derechos humanos", afirmó Correa, quien admitió que su Gobierno aún no sabe el origen de los que se mandaron a soldados.
Por su parte, el ministro de Interior, Gustavo Jalkh, dijo a la prensa que esos supuestos instigadores de la revuelta buscaban "la impunidad" por esas violaciones y reiteró que hubo una conexión "política".
Correa hizo sus comentarios tras una breve reunión con Morales, quien realizó una visita relámpago a Quito para expresarle en persona su apoyo tras la sublevación, llevada a cabo por policías y un pequeño grupo de militares de rangos medios y bajos, mientras que las jefaturas se mantuvieron fieles al Gobierno.
"Queremos expresar nuestra solidaridad al presidente Correa, al gobierno de Ecuador, a la revolución ciudadana, a las fuerzas sociales e instituciones que defienden la democracia", dijo Morales en la rueda de prensa conjunta en el Palacio de Carondelet, la sede presidencial.
Morales dijo que desde 2002 "los pueblos de Latinoamérica triunfan frente al imperio" -en referencia al gobierno de Estados Unidos- con un saldo de tres a uno.
Citó el fracaso de intentonas golpistas en Venezuela, Bolivia y Ecuador desde esa fecha como "victorias", mientras que reconoció la "derrota" en Honduras, donde fue derrocado Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009.
Por su parte, Correa apuntó que esos cuatro países son miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), una iniciativa liderada por el presidente venezolano, Hugo Chávez.
"¿A quién le pasan estas cosas (de intentonas golpistas)? No es a los gobiernos que están con el status quo, que hacen lo mismo de siempre, es a los gobiernos de cambio", dijo Correa.
Durante la comparecencia ante los medios, ambos presidentes arremetieron contra la prensa. Correa dijo que ciertos medios son los mayores enemigos de los gobiernos "progresistas", como los de Bolivia, Argentina y Venezuela.
"Niegan que haya habido intento de desestabilización (en Ecuador), secuestro al presidente, seguramente yo estaba vacacionando en el hospital de la policía, turisteando, y si hubieran asesinado al presidente probablemente hubieran dicho que era suicidio", señaló.
Por su parte, Morales criticó a los medios de comunicación por rechazar una ley recién promulgada contra el racismo que según la prensa viola la libertad de expresión.
"Algunos medios tienen mentalidad racista", denunció el presidente. "Es mi obligación como víctima del racismo liberar a nuestros hermanos", añadió.
La ley establece sanciones e incluso el cierre de medios que publiquen lo que el Gobierno considere "ideas racistas y discriminatorias".
Tras la rueda de prensa, Morales y Correa acudieron a la Universidad Central de Quito para participar en el quinto Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC).
A la conferencia asisten unos mil delegados de movimientos campesinos e indígenas de la región.