El presidente de Ecuador, Rafael Correa, tomó hoy juramento a Fander Falconí como nuevo canciller, el tercero en sus menos de dos años de mandato, en reemplazo de María Isabel Salvador, que presentó su renuncia irrevocable el pasado viernes.
Falconí, un economista especializado en temas ambientales, se desempeñó hasta hoy como titular de la secretaría de Planificación y Desarrollo.
Correa, en la toma de juramento destacó el trabajo que desempeñó la ex canciller Salvador y dijo que en su periodo se "ha avanzado muchísimo", sobre todo en el "área de comercio", pero también señaló que fue un año "durísimo" por el conflicto diplomático con Colombia.
El jefe de Estado dijo que el ataque del 1 de marzo, por parte del Ejército colombiano contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un lugar de la selva ecuatoriana próximo a la frontera hizo "ver la realidad" sobre el tratamiento de las relaciones internacionales.
Según el mandatario, el bombardero hizo volver a su Gobierno "a la dura realidad de lo que son la relaciones internacionales y de lo que son los juegos de la geopolítica" y fue un "bautizo de fuego" para la antigua canciller y para su Gabinete.
Correa dijo a su nuevo canciller que se le presenta el reto de acabar con la "inercia burocrática" del ministerio donde, según señaló, ha existido una "cultura organizacional" caótica, del "mínimo esfuerzo", debido al "inmovilismo" que ha tenido el país respecto a su política exterior.
Por ello, le encomendó a Falconí, "vencer esa inercia burocrática y darle una verdadera conducción política a la cancillería".
Por su parte, el nuevo canciller declaró que hará hincapié en la defensa de la soberanía y de los derechos humanos, porque Ecuador "es ahora un país con una política exterior soberana, coordinada, bien integrada y coherente en el logro de los objetivos del desarrollo".
Añadió que su país puede tomar "decisiones autónomamente" y que para eso se necesita de una cancillería "fuerte, en las formas y en sus respuestas a la dinámica de la agenda internacional".
Asimismo, Falconí opinó que es necesario hacer "un movimiento en el escenario" actual y que su ministerio tendrá que adaptarse a un momento dinámico, con una "inserción inteligente en el mercado internacional".
El nuevo responsable de la diplomacia ecuatoriana indicó que la política exterior, durante su gestión, "estará alineada al desarrollo interno" del país con "acciones sociales, comerciales y financieras pragmáticas".
Agregó que trabajará en la línea de la integración con América Latina, la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) y otros para "promover la consolidación de un mundo multipolar, de estados libres de injerencias externas y plenamente capaces de autodefinir su futuro".
"Ecuador promueve el multilateralismo y la negociación en bloque" declaró el ministro, quien añadió que con él "no (habrá) más concesiones unilaterales y no negociadas".
Falconí sostuvo que su equipo dará relevancia a las "negociaciones internacionales sobre el cambio climático y a la gestión responsable de los recursos hídricos"
Además, asumió como prioridad la voluntad de paz que, según él, se desprende de la política de "revolución ciudadana" que dirige el presidente Correa.
"No sólo Ecuador es un país de paz sino un gran impulsor de la paz, razones suficientes para sentirme orgulloso de ser un canciller de la revolución ciudadana", afirmó.
El presidente Correa, además, tomo juramento a René Ramírez Gallegos, que dirigirá la Secretaría de Planificación y Desarrollo en lugar de Falconí.