CORTE**El Organo Judicial es el epicentro de los mayores escándalos de nuestros tiempos. Ni siquiera es por ataques externos a dicho órgano sino por las denuncias, y hasta confesiones, de los propios magistrados que nos enteramos de la hedionda descomposición. Hay algo podrido a las faldas del Cerro Ancón y sospechamos que, como los peces gordos, ésta empezó por la cabeza.
PRIVILEGIOS** A los escándalos de posible corrupción y evidente incompetencia, se le suman los insostenibles privilegios que tal vez tuvieron algún sustento cuando eran mal pagados, pero que son indefendibles cuando se perciben los más altos sueldos del sector público. La maniobra mezquina de atacar a los periodistas no podrá tapar el Sol con la mano.
JUSTICIA** Lo que los panameños requerimos para salir del subdesarrollo es extirpar la corrupción del cuerpo social. Mal se puede combatir la corrupción si el principal instrumento para enfrentarla es el más podrido. Poco a poco hemos conquistado nuestra institucionalidad. Ya tenemos Libertad, tenemos Democracia y la Justicia la lograremos también, con o sin sus actuales jerarcas.