Un crítico del programa económico gubernamental, el economista Juan Jované, es de la opinión de que el crecimiento económico del último año ha sido mediocre.
Al hacer un análisis de los resultados de la globalización y del comportamiento de la economía en general durante el recién pasado año, Jované, usando cifras oficiales, aduce que sentirse complacidos por un crecimiento económico que apenas alcanza un 2.9% es engañarse, si se tiene en cuenta que la tasa de crecimiento a largo plazo desde 1950 hasta 1994 fue de alrededor del 5%.
Esa mediocridad de la que habla viene dándose desde 1995, con el llamado Plan Chapman.
Refiriéndose al problema del empleo en Panamá, Jované no ve mejoría en este renglón porque está en un 13.4% el desempleo abierto y el subempleo está peor.
Aduce que en estos últimos cuatro años el 47% de los nuevos puestos de trabajo son por cuenta propia, que aunque no son informales, tienen bastantes probabilidades de serlo.
Por otra parte, el economista critica también el hecho de que en consecuencia tampoco se ha avanzado mucho en resolver el problema de la pobreza, el cual enfrenta el 37% de la población, que está por debajo de la línea de pobreza.
Esto es un denominador común que enfrenta América Latina en general porque la globalización no ha logrado vencer ni a la pobreza ni al desempleo, señala.
Eso no significa, aclara Jované, que el país se tenga que encerrar en sí mismo y que no participe en una reinserción.
Pero esto hay que prepararlo debidamente y he aquí que es por eso que Jované está en total desacuerdo con lo que él considera una falta de gradualidad que se ha observado este año.
Aparte de la crisis asiática que afecta a la Zona Libre de Colón y del Fenómeno de El Niño que también ha afectado, no pueden pasarse por alto las quejas de los productores de Tierras Altas y de las provincias centrales, así como de los porcinocultores, además de las industrias que se han ido de Panamá, tales como una productora de cigarrillos y otra de artículos de tocador.
Sumado a lo anterior, también los sindicatos textiles están quejándose de los resultados de la política económica, especialmente durante el pasado año.
De ahí que la fuente considere que las cosas no se hicieron bien en el 98 ni antes.
Lo que se debió hacer, según el profesional, fue una reconversión de la economía para darle tiempo a los productores de ponerse a tono con las posibilidades de salir a competir. En el fondo, lo que se está dando en Panamá es una política de choque, sostiene Jované.
Aduce que ello es así porque no sólo se debe hacer una reconversión del capital, sino que se trata también de la necesidad de reconvertir a los trabajadores, lo que implica más capacitación.
El economista sustenta lo anterior en una premisa que indica que el 33% de la gente que está ocupada no puede elevar más la productividad porque hay que darle mayor capacitación.
A esto hay que agregar que el 75% de los desempleados están en esa misma situación, que no pueden conseguir trabajo porque no tienen la suficiente capacitación para la demanda de empleos existente.
Esta es gente que requiere una capacitación distinta a la educación tradicional, porque son personas que no pueden estar cinco o seis años estudiando, sino que requieren preparación rápida y eficaz.
Esto implica que tiene que haber una gradualidad para prepararse para el próximo siglo, indica la fuente.
La política de choque ha traído como resultado que la actual situación económica no es buena.
Sobre las perspectivas para el próximo año, Jované opina todo lo contrario a lo que ha expresado el Ministerio de Planificación.
El sostiene que durante el primer semestre de 1999 será relativamente difícil por dos motivos. El primero de ellos porque los países desarrollados van a crecer menos. Ya se dio el caso de Estados Unidos que según el Fondo Monetario Internacional en 1998 creció sólo un 3.6% y en 1999 se espera que crezca un 1.8%, mientras que Japón y Alemania harán lo propio.
Para Asia las expectativas son más halagueñas, pero no tanto como lo fueron en años anteriores a su crisis.
A esto se añade que América Latina va a tener problemas porque está en una política de estabilización que producen situaciones relativamente recesivas.
En este punto el econimista asegura que "todo el mundo" sabe que Brasil va a crecer menos este año, al tiempo que Venezuela tiene un 40% sobre evaluación de su moneda y un momento dado va a tener que devaluarla.
En Ecuador también hay problemas, al igual que en Colombia. Teniendo Panamá una economía muy abierta, con un contorno económico que no es el mejor, las perspectivas en consecuencia tampoco son las mejores.
Esto sobre todo, porque Panamá exporta servicios a través de la Zona Libre, y si las economías del entorno no andan muy bien, obviamente bajará la demanda de servicios y Panamá será perjudicada. En esto tanto Jované, como el asesor económico del MIPPE, Juan Luis Moreno Villarreal, están totalmente de acuerdo.
El otro problema para Panamá es que paralelamente a la situación desfavorable citada, se realizarán las elecciones presidenciales y eso crea incertidumbre. El inversionista tiende a esperar para hacer sus inversiones.
Para el economista este año no será muy distinto al de 1998.
Este año es necesario ayudar a los productores afectados con la apertura económica porque si el año fuera internacionalmente expansivo se podría ir más rápido, pero no siendo expansivo, es absolutamente necesario volver a la gradualidad, opina Jované.
Si esto no se hace, se combinaría el problema del productor interno con el problema de un mercado internacional con dificultades, lo que no sería beneficioso para el país.
Por otra parte, es importante tener en cuenta los programas de atención a los más pobres, que no pueden esperar a que algún días las tasas de crecimiento les lleguen.
Jované ilustró con una premisa lo anterior: "el problema es que en el largo plazo todos estaremos muertos".
Urge entonces darles una oportunidad de programas de seguridad alimentario combinado con capacitación y entrenamiento para que entre al mercado laboral. Eso es algo que el Gobierno deberá hacer este año, a juicio de la fuente.
Sostiene que probablemente el año 2000 venga una situación más expansiva dado que corresponderá a los panameños administrar el Canal y las cosas van a ir mejorando. Empero, para este año el entrevistado ve las cosas muy parecidas a 1998.
Jované considera los rumores de privatización del Canal son muy peligrosos. El Canal por mandato constitucional no puede ser privatizado y lo que más seguridad da al usuario es que las cosas sigan como hasta ahora porque él sabe que las cosas se están haciendo bien. Podrían afinarse, pero no privatizarse el Canal.
Si se diera en concesión, podrían aumentarse el peaje o hacer cualquier otra cosa que le reste seguridad al usuario regular.
Lo que hay que tratar es que con un esquema estatal como se maneja hoy día, siga funcionando bien, recalca Jované. No crear sorpresas es la clave.
Además es malo para el país la privatización de la vía acuática porque se volverían a entregar las potenciales ganancias a los extranjeros. La transición debe ser prácticamente imperceptible para crear confianza.
Sobre el tema de las privatizaciones, el economista y docente universitario aduce que se está usando el peor argumento para privatizar.
El argumento es que hay que privatizar porque el Estado no es capaz de manejar las empresas estatales. Ahí está la pregunta: si no es capaz de manejar estas empresas cómo podrá ser capaz de manejar el Canal.
El está convencido que si es un problema de eficiencia se puede construir una empresa estatal eficiente, tal como ocurre con las empresas francesas que tienen una buena estructura y además el servicio público es prestigioso.
Como es prestigioso, se recluta a los mejores profesionales para que sean servidores públicos.
Si en Panamá se manejaran las entidades con sentido de servicio público, que los premios o castigos se den sobre la base de aptitudes y no de conexión política y además se manejan bien financieramente, pueden ser tanto o más eficiente que una empresa privada.
El servicio de agua, por ejemplo, cuando es privado es un monopolio natural. ¿Quién lo controla? ¿El Estado? Pero si el Estado no pudo manejar ese servicio, entonces ¿cómo lo controlaría?, se pregunta Jované.
Es obvio que hay una contradición en el argumento de privatización que debe corregirse este año.
Hay un fondo de mil millones producto de las privatizaciones ya conocidas, entonces debe usarse ese fondo para mejorar la situación del IDAAN. No es que se le transfieran a esta entidad, sino que se le presten para que se hagan las inversiones necesarias y luego el IDAAN pague con intereses, a fin de no descapitalizar el fondo.
Esto beneficiaría al fondo mismo de privatizaciones porque seguramente la tasa de interés sería más alta.
Con esto el entrevistado sugiere que hay formas creativas que se pueden poner en practica este año para evitar que la población sea presionada con un aumento considerable de tarifa de agua y sin tener que caer en la privatización.
Sugiere una administración pública distinta porque el Estado fracasa si dice que "no lo puedo hacer".
Según las estadísticas oficiales las tarifas telefónicas, luego de la privatización del INTEL subieron un 10%, pero no se cumplió con un mejor servicio. Luego entonces, no se ha cumplido el objetivo de las privatizaciones y a eso hay que hacerle frente este año que se inicia.
Queda ver qué ocurre con el IRHE, cuyas empresas que se ganaron las concesiones han salido bien libradas porque hubo una baja de tarifa, pero no por efectos de la concesión en sí, sino porque el precio del petróleo bajó en un 40%, indica Jované.
En el marco de las privatizaciones no se ha visto todo. Ese es uno de los temas candentes para 1999, sobre todo porque existe un Estado que dice que no puede administrar pero regula, y esas regulaciones no han sido buenas porque el Ente Regulador no lo ha hecho adecuadamente, resalta el economista.