Crimen**Del mismo modo que en ocasiones anteriores la hemos criticado, esta vez debemos todos ser generosos en elogios por el excelente trabajo rendido por la Policía Técnica Judicial (PTJ) al resolver en menos de 36 horas el horroroso asesinato de dos dependientes femeninas de un establecimiento comercial.
Barbarie**Eran dos mujeres jóvenes y humildes, que dependían de su trabajo duro para llevar el sustento a su hogar, una de ellas estaba embarazada. Sus parientes cuentan que lucían salvajemente golpeadas, con el rostro desfigurado, al punto que a una de ellas le habían desencajado la mandíbula.
Penas**El matar a tiros a dos mujeres indefensas fue cosa de bestias y una suprema cobardía. Para sus asesinos fue fácil capturarlas, porque estaban arrodilladas, orando desprevenidas, con los ojos cerrados, antes de salir del lugar de trabajo. Y ni siquiera podemos llamarlos animales, porque alguien en Colón se ofende. Urge endurecer las penas. Los cuatro criminales, por ejemplo, podrían estar afuera en cosa de ocho años, que es nada.