CRIMINALIDAD**Ayer opinábamos sobre la bella oportunidad que tenemos para que ahora, en caliente, entre balas, muertos, asaltos, secuestros y heridos, estructuremos entre la ciudadanía y el gobierno en pleno, con los jueces, agentes del Ministerio Público y la Policía, una nueva estrategia conjunta y coordinada para hacerle la guerra al crimen y derrotarla, por la fuerza si es preciso. Pero dejamos por fuera a los delincuentes juveniles.
REPRESION**Respecto a los últimos, hemos mantenido por años una postura de línea dura. Si no los paramos desde sus tempranos años, cuando adultos nos será imposible. No creemos en actitudes de condescendencia, ni en llevarles artistas gratis a las cárceles, ni en leerles sus derechos, ni en aguardar el primer disparo. Necesitamos una policía bien entrenada, sobre todo con buena puntería, para usarla, bien respaldada legalmente.
RESPALDO**Porque no puede ser que mientras los criminales salen libres con absurdos fallos de hábeas corpus y mil otras argucias judiciales, los policías son condenados por el sólo hecho de hacer su oficio de proteger a la ciudadanía. Hace dos años, vimos un pobre agente del orden baleado en una pierna durante un operativo, a quien no atendían en urgencia del Arnulfo Arias. Nos dijo que la regla es atender primero al maleante y luego a ellos.