CSS**Una vez más, la Caja de Seguro Social es empujada por sus protagonistas hacia un rumbo equivocado. El asunto de fondo no son los B/.29.9 millones que exige su director Juan Jované para gastos de salarios y funcionamiento, sino la salvación financiera de una entidad que marcha hacia la quiebra. Parecen más empeñados en batirse en una especie de duelo - no por honor sino por ego y terquedad - que por buscar una salida al problema.
Demagogia**Jované ha movilizado tras sí a personal de la institución y a organizaciones sindicales, que vuelven a levantar el pendón contra la privatización, no importa que ese no sea el tema de discusión. Para los agitadores y demagogos, cualquier hoguera es buena para provocar un incendio. No les preocupa que se suspendan los servicios hospitalarios, que los jubilados no puedan cobrar sus pensiones y que no se sirvan medicamentos vitales.
Reforma**El Gobierno se había cuidado de no arriesgar costo político alguno, y apostó a dejar todo igual en el Seguro, aun sabiendo el pavoroso panorama financiero que le aqueja. Ahora, inexplicablemente, se deja llevar a una confrontación por B/.29.9 millones, en la que terminará pagando el mismo costo político que le habría significado el lanzarse a fondo a una reestructuración total para solucionar los B/. 2,500 millones de déficit actuarial que es el real problema.