Seguramente así como la historia de la humanidad se divide entre el antes y después del nacimiento de Cristo, la del baloncesto de Puerto Rico se recordará más a partir del histórico triunfo que consiguió ayer domingo ante Estados Unidos en el debut de ambos equipos en los Juegos Olímpicos de Atenas.
"Fue una alegría, una emoción, fue un sueño hecho realidad", dijo Arroyo en declaraciones a Reuters al tratar de describir su primera sensación tras el triunfo de 92-73 en la Arena Helliniko, en la zona sur de Atenas, donde estaba el viejo aeropuerto internacional de la capital griega.
"Sabíamos que estábamos jugando contra los mejores del mundo, pero no nos dejamos intimidar y sabíamos lo que teníamos que hacer (para ganar)", dijo Arroyo, quien anotó 24 puntos.