Los líderes iberoamericanos se propusieron ayer la ambiciosa meta de asegurarle el acceso a los servicios básicos a todos los niños y adolescentes de la zona en el año 2015, y volvieron a rechazar la ley estadounidense Helms-Burton contra Cuba.
"Realizaremos esfuerzos, para que a más tardar el 2015, todos los niños y niñas de Iberamérica tengan acceso a una educación inicial temprana, y a la educación primaria, gratuita y obligatoría".
Esa educación debe estar "sustentada en los principios de no discriminación, equidad, pertinencia, calidad y eficacia", acordaron los 21 jefes de estado y gobiernos de Iberoamérica en la Declaración de Panamá, al final del cónclave.
Señalaron que impulsarán "programas innovadores" de incentivo social, como por ejemplo, las llamadas "Becas Sociales" que permitirán a las familias pobres enviar a sus hijos a la escuela.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia señala que más de la mitad de los 200 millones de niños y adolescentes en América Latina y el Caribe vive algún grado de pobreza, y que 20 millones no van a la escuela y se dedican a trabajar o a mendigar en las calles.
Los gobernantes se comprometen --añade la declaración-- a fortalecer en cada país los programas de seguridad alimenticia, incluso, los que se llevan a cabo en las escuelas.
Otra meta ambiciosa es disminuir al menos un 50% de la mortalidad materna en Iberoamérica para el 2010.
"Ejecutar medidas urgentes para la investigación, prevención, tratamiento y control del virus que causa el SIDA". Se estima que 65.000 niños y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe se infectan con este virus cada año, y millares quedan huérfanos por muertes de sus padres debido a este mal.
Los líderes instaron a los países que no han firmado o adherido al convenio 182 de la Organización del Trabajo a hacerlo para prohibir las "peores formas" de trabajo infantil.
También se comprometieron a concertar medidas para la rehabilitación y protección de los niños y niñas metidos en grupos guerrilleros en la región o que son hijos de familias desplazadas por este tipo de violencia. Se estima, por ejemplo, que unos 7.500 menores forman parte de los grupos insurgentes en Colombia.
La declaración, que brindó mayor espacio a la infancia, también reiteró su objeción a políticas extraterritoriales como la Ley Helms-Burton que profundiza el embargo norteamericano a la isla. Esta ley, por ejemplo, toma represalias contra empresas extranjeras que inviertan en propiedades estadounidenses confiscadas durante la revolución de Fidel Castro.
Los líderes también reafirmaron su "compromiso de promover y defender la democracia, y el estado de derecho, así como el pluralismo político".
Durante la cumbre también se aprobaron varias resoluciones, incluyendo una que aplaude el traspaso del canal a manos de Panamá y otra que respalda el reclamo argentino por las islas Malvinas.
La cumbre iberoamericana del año próximo se realizará en Perú