Delincuencia**Al nuevo director de la Policía Nacional, Gustavo A. Pérez, hay que darle tiempo. Lo malo es que la delincuencia no se lo va a dar. Por eso, tras el cese de los operativos de "Mano Dura" del gobierno anterior, los delincuentes volvieron inmediatamente a las suyas. Ayer, un niño sicario de 13 años, consciente de la relativa benevolencia de las leyes, mató de tres disparos a un ex presidiario e hirió de gravedad a una joven de 15.
Seguridad**Démosle tiempo, pero no demasiado. Tan pronto como sea posible, el nuevo jefe de la Fuerza Pública debe armar su propia estrategia de seguridad para proteger a la ciudadanía. Sabemos que está buscando asesoría de veteranos uniformados que estaban retirados. Eso hay que aplaudirlo, pues en esta materia, como en casi todo, no se debe improvisar. Pero hay que entender que una golondrina no hace verano.
Estrategia**Se requiere de una visión integral del problema, como bien expuso el presidente Torrijos. La acción de la Policía en las calles debe complementarse con la revisión de las leyes penales y de juzgamiento. Al mismo tiempo, se debe hacer más eficiente el aparato de investigación e inteligencia contra el crimen. Y no deben obviarse los programas de prevención y resocialización, por más que seamos incrédulos.