La industria de la construcción se ha convertido en la actividad más importante en la economía nacional.
Sin embargo, el expansivo desarrollo de edificaciones de gran altura es un tema que preocupa no solamente al ciudadano común, sino también a un gran número de profesionales de la ingeniería y la arquitectura.
Magda Bernard Villalobos, secretaria general y actualmente presidenta encargada de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (S.P.I.A.), manifestó que el surgimiento de las obras constituidas por una altura de más de 50 pisos, ha creado una incertidumbre aún evidente, y no por la incapacidad de los profesionales panameños de afrontar el reto de construir una edificación de gran magnitud, sino por la densidad urbanística que se ha originado.
“El tema se ha convertido en un conflicto, también tomando en consideración que los edificios altos están diseñados para residencias, lo que representa un concepto novedoso, tanto a nivel internacional, ya que la mayoría de las obras similares tenían una funcionalidad comercial (entiéndase oficinas)”.
En Panamá existe una normativa en materia de zonificación urbana, la cual establece el uso que se le puede dar a determinado suelo y localizaciones. Esta norma fue definida por las regulaciones vigentes establecidas por la Dirección de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda, determinando una tabla ocupacional de cuántas personas pueden habitar las unidades departamentales.
La inquietud de la densidad urbanística conlleva otros elementos como la seguridad. Es por ello que la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura (entidad del Estado que regula el ejercicio de ambas profesiones), implementó el Código de Seguridad Humana.
Según Bernard, éste establece que para el diseño de una obra, así como en su proceso de construcción, se deben utilizar materiales y condiciones que permitan retardar el fuego por más tiempo, para que las personas puedan sobrevivir en caso de un siniestro.
De igual forma crear, obligatoriamente, medios de salida para afrontar una situación de emergencia.
Todos los trabajos transcurren por un proceso de revisión de registro en las entidades municipales y para lograr un permiso de iniciación de la obra, se requiere una verificación previa de la Oficina de Seguridad para la Protección de Incendios del Cuerpo de Bomberos de Panamá y otras autoridades competentes.
Recelo. Aunado a la ventaja económica que aporta la construcción al país, Bernard reconoce el producto académico que se ha desarrollado y la oportunidad de los expertos de acrecentar su competitividad internacional.
No obstante, existe un sentimiento encontrado por el cambio radical del aspecto de la ciudad. “Nos preocupa el uso tan masivo que se le da al lote; nos interesa que haya una compensación de la altura con el espacio horizontal que se tiene para realizar actividades cotidianas. Esta aplicación efectiva de los espacios públicos es primordial”, acotó.
Un ejemplo atinado es el área de San Francisco, en donde se percibe que la densidad impide una comodidad como a la que estaban acostumbrados sus residentes.
Por otro lado, la especulación financiera también mantiene el desasosiego, pues ya se ha llegado a calcular terrenos por un valor de 5 mil dólares el metro cuadrado y actualmente se experimenta un aumento en el costo de los materiales de construcción.
“Todo esto nos indica que el costo de vida seguirá aumentando, por lo que hay un compromiso de parte de todos los actores. Es importante que el Consejo Nacional de Urbanismo, el cual se estableció formalmente, establezca proyectos de acción en conjunto con la S.P.I.A., a fin de hacerle frente a todas estas situaciones subsanables”, alegó la entrevistada.
Panamá. Tiene un alto nivel freático (se dice del agua que se acumula en el subsuelo, sobre una capa impermeable) en la mayor parte del suelo construible. Pese a ello, existen técnicas de construcción para que esa característica sea compensada.
Se trata de la creación e implementación de pilotes, de los cuales en nuestro país se han creado diseños modernos que están sentando precedentes a nivel internacional.
Estas piezas a modo de estaca que se hinca en el terreno para soportar una carga o para hacer que el terreno en que se clava sea más compacto, son creadas por diseñadores estructurales panameños.
Esta técnica ha permitido la expansión de edificaciones de gran altura, las cuales se seguirán levantando en nuestro territorio dependiendo de los controles que plantea la nueva ley de urbanismo, la cual tiene como objetivo establecer un control del ordenamiento territorial para el urbanismo.