Denuncian un plan para asesinar a Evo Morales tras una operación policial que deja 3 muertos


Denuncias de conspiración y magnicidio, constantes en el mandato de Morales

Las denuncias de conspiración e incluso de planes de magnicidio contra Evo Morales han sido una constante a lo largo del mandato del presidente indígena, que, según su Gobierno, estaba en la "mira" de una banda terrorista desarticulada hoy en Bolivia.
No obstante, es la primera vez que la denuncia se acompaña de un fuerte operativo contra un grupo de "mercenarios internacionales" y bolivianos, tres de los cuales han muerto en un tiroteo con la Policía y otros dos han sido detenidos y trasladados a La Paz.
En esa operación, desarrollada esta madrugada en Santa Cruz (este), la Policía encontró un importante arsenal y documentos que, según el Gobierno, prueban preparativos para atentar contra Morales, su vicepresidente, y otras autoridades nacionales y departamentales.
Esta banda sería también la responsable de varios atentados con dinamita ocurridos en Santa Cruz, sin daños personales, el último de ellos contra la vivienda del cardenal Julio Terrazas, presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia.
El pasado domingo, en medio de su huelga de hambre por la crisis de la ley electoral, Morales dijo que posiblemente sus días están contados y advirtió que si algo le pasa a él, a su vicepresidente o a sus ministros, será "obra de la derecha fascista" organizada con "apoyo de la embajada de Estados Unidos".
Estados Unidos y sus opositores conservadores siempre han estado en el centro de las denuncias de Morales sobre planes conspirativos para su derrocamiento o su asesinato.
El antecedente más reciente de estas denuncias se produjo en diciembre de 2008, pero en esa ocasión fue el mandatario venezolano y aliado de Morales, Hugo Chávez, quien afirmó haber descubierto un plan de magnicidio contra su homólogo boliviano.
Al día siguiente, el 22 de diciembre, el Gobierno de Bolivia afirmó tener información de los organismos de inteligencia del Estado sobre este complot organizado supuestamente por organizaciones de "extrema derecha".
En septiembre de 2008, Morales advirtió también del "intento de golpe de Estado civil" en el país, tras semanas de violencia política que se saldaron con la matanza de campesinos de la región de Pando.
Fue también en esas fechas cuando expulsó al embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg, bajo la acusación de estar apoyando y financiando a sus opositores.
En junio del año pasado, el Gobierno boliviano denunció otro "intento de magnicidio" tras la detención, también en Santa Cruz, de dos hombres, uno de ellos armado con un rifle de mira telescópica, en las cercanías del aeropuerto poco antes de la llegada del jefe de Estado a la ciudad.
Pocos días antes, el dirigente de un grupo de jóvenes opositores de la sureña región de Chuquisaca fue arrestado bajo la acusación de tratar de atentar contra dos ministros, pero finalmente quedó en libertad por falta de pruebas.
Ya en 2006, el primer año del mandato de Morales, la Policía le advirtió en dos ocasiones sobre un posible atentado, tras recibir llamadas anónimas con esa amenaza.
Las sospechas y el temor de Morales a ser blanco de un ataque se remontan a sus tiempos de sindicalista cocalero y líder opositor.
El propio presidente ha contado que gracias a algunos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía se salvó "cuatro o cinco veces" de morir asesinado cuando era dirigente sindical.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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