Tras cumplir tres años de edad, nos hemos dado cuenta cuán pequeños somos aún. No tan pequeños como para seguir usando pañales, pero sí lo suficientemente como para soñar con que de grandes podemos ser astronautas.
Y si querer llegar a Marte pareciese una sueño infantil, pensar que somos la nave que lleva a los chicos a través de sus aventuras interestelares, no es menos fantasioso.
Pero, ¿qué seríamos si hace tres años no hubiésemos emprendido este viaje junto a los jóvenes deportistas de Panamá? Porque la diversión solo empieza en el despegue.
Cientos de chicos ya han explorado el espacio a bordo de esta nave. El recorrido apenas inicia; los nuevos destinos te dejarán con la boca abierta.