Hace dos días, fue muy triste tener que esperar hasta las 10 de la noche para ver una semifinal del Mundial Sub-20 entre Argentina y Chile, que en papel parecía interesante, pero que en la realidad concluyó con un lapidario 3-0 a favor de la albiceleste y un expulsado de la "rojita" en los primeros minutos.
Y digo que fue triste tener que esperar las 10 de la noche para ver el juego porque uno de los canales que tiene los derechos, postergó tres horas y 15 minutos un partido que arrancó a las 6: 45 p.m.
Personalmente esperé hasta esa hora para ver los primeros minutos de ese juego, pero la verdad, conociendo de antemano el marcador y sumado, que a esa misma hora en el otro canal que tiene los derechos estaban dando un resumen del choque, parecía no tener sentido seguir pegado a la pantalla -a menos que fuera argentino o chileno-, en un horario en el que el sueño se apodera del cuerpo.
Yo sé que la culpa no es de los narradores que transmiten los partidos, más bien tiene que ver con la programación de las televisoras; sin embargo, el calendario de juegos del Mundial Sub-20 y los horarios ya se conocían. Para pasar ese juego a esa hora, era mejor no pasarlo. Fui uno de los muchos panameños que quiso ver el juego, pero lamentablemente el juego me vio a mí, porque quedé rendido en el sillón de mi sala y cuando desperté eran las 12 medianoche. Fin del partido.
Espero que para la final entre Argentina y República Checa puedan complacer a todos los televidentes transmitiendo en vivo el duelo y no esperar hasta altas horas de la noche para pasarlo en diferido.
Es la opinión de un comunicador, y a la vez televidente, que sigue todos los partidos de fútbol que se transmiten por la pantalla chica.