Fue la noche de Aaron Judge, quien superó incluso las inmensas expectativas para un novato dueño de un poder alucinante.
El toletero de los Yanquis de Nueva York aplicó su ley en el Derby de Jonrones, con una ostentación que fue un calco del despliegue de cañonazos que han marcado su temporada de novato. Judge doblegó el lunes 11-10 al dominicano Miguel Sanó en la ronda final, alcanzando una distancia máxima de 513 pies y ostentando capacidad para mandar la bola a todos los rincones del Marlins Park. En uno de sus batazos, envió la pelota varios metros por encima de la enorme escultura con los flamencos rosados, situada en el jardín izquierdo-central. Y en otro estrelló la esférica en el techo por el izquierdo; ese batazo no contó."Jonrones de banda contraria. Le llegaba tarde a la bola y la ponía en lo más alto". Uno diría que lo consiguió hasta bostezando, y alcanzó su cifra mágica faltándole dos minutos en el reloj.