Tras una concurrida movilización nacional por el regreso del niño náufrago Elián González la víspera, ayer se abrió un compás de espera sin movilizaciones callejeras, pero con la llama mediática a todo gas.
Un gran titular en primera plana del oficial diario Granma, dijo que el viernes "2 millones 200.000 cubanos participaron en las Tribunas Abiertas en 17 ciudades" del país, cifra considerable en una población de 11 millones de personas.
"En una impresionante movilización popular sin precedente, más de 2 millones 200.000 cubanos de todas las provincias y del municipio especial (Isla de la Juventud) participaron en esta batalla emprendida por la liberación del niño Elián González, secuestrado en Estados Unidos", dijo el diario.
Tribunas abiertas se abrieron en 17 ciudades del país, donde 327 oradores pidieron la devolución del niño en encendidos discursos, entre ellos dirigentes estudiantiles, intelectuales, actores de la televisión y el cine, así como dirigentes religiosos evangélicos.
Granma, órgano del gobernante Partido Comunista, aseguró que "hasta que (Estados Unidos) no lo devuelva a los suyos y a la Patria, nuestro pueblo no cejará en el empeño".
"Mientras siga secuestrado Elián, la lucha continúa. La victoria, no le quede duda a nadie, es nuestra", dijo el periódico.
Sin embargo, a diferencia de los seis días anteriores, Granma no llamó a nuevas manifestaciones ni "marchas del pueblo combatiente", abriendo un compás de espera que muchos tratan de descifrar.
Granma y Juventud Rebelde, los dos periódicos nacionales que circulan en esta fecha, dedicaron toda su primera página y grandes titulares al asunto.
La televisión, por su parte, retransmitirá de forma diferida a partir de las 17Hh00 (22Hh00 GMT) los actos de la víspera en Matanzas y Cienfuegos, en el oeste y centro sur de la isla.
En el de Matanzas, provincia en que se encuentra Cárdenas, ciudad natal del niño, participó el padre de Elián, según un reporte del telediario estelar, aunque no estuvo entre los oradores.
La no celebración de actos o marchas callejeras ayer coincide con el fin de semana y la necesidad de muchas personas de descansar y poner sus asuntos personales en orden, pero también con la llegada de la comitiva norteamericana para las conversaciones migratorias el lunes.
Ambos países firmaron en 1994 y 1995 acuerdos migratorios que son revisados periódicamente, una vez en Nueva York, otra en La Habana.
Al frente del grupo vendrá el Subsecretario Asistente William Brownfield, acompañado por especialistas de asuntos legales, de la oficina de Cuba y de los servicios de inmigración, guardacostas y aduanas.
El jefe de la oficina de Cuba, Charles Shapiro, usualmente no participa en estas conversaciones, pero "es posible" que lo haga esta vez, según fuentes norteamericanas.
Aunque ambos gobiernos han moderado su lenguaje para pronunciarse sobre el tema del niño, los especialistas estiman que estará en la mesa de conversaciones, aún si se resolviera este fin de semana.
De lo contrario, se augura una ronda migratoria bastante agria, en la cual estará también en el tapete la ley de Ajuste Cubano, que privilegia con residencia automática a los cubanos que lleguen a territorio norteamericano, y el tráfico ilegal de personas entre los dos países.