Miles de brasileños celebraron ayer una vigilia frente a un tribunal del estado costero de Espirito Santo, al iniciarse el juicio por doble asesinato contra el dirigente campesino José Rainha.
El dirigente del Movimiento de los Sin Tierra (MST) intentará en el proceso revertir una sentencia de 26 años de cárcel dictada en 1997 por supuestamente organizar la emboscada y asesinato de un policía y un terrateniente.
Según los manifestantes, el caso está motivado por un ataque político contra el MST, que durante los últimos 15 años ha llevado a familias pobres a invadir tierras ociosas en todo el país.
"Están tratando de dañar la imagen de nuestro movimiento", afirmó José Brito Ribeiro, un dirigente del MST que acudió al tribunal de Espirito Santo. "Hay entre 3.000 y 4.000 personas aquí, y todos exigimos justicia".
Brasil tiene una de los peores índices de distribución de la tierra en el mundo, con alrededor de la mitad de las áreas cultivables en manos de dos por ciento de la población.
Grupos de derechos humanos han dicho que el proceso que sentenció a Rainha estaba plagado de errores de procedimiento.Al menos cuatro miembros del tribunal eran considerados amigos del terrateniente en el estado de Espirito Santo.
Rainha, quien ha estado en libertad mientras esperaba un nuevo juicio, dijo que tiene pruebas de que se encontraba a más de 2.000 kilómetros en el momento del asesinato.
El caso se ha convertido en un pararrayos para el sistema judicial brasileños que enfrenta críticas por absolver a miembros de la policía en 1999 por la masacre de 19 campesinos en 1996 en el estado amazónico de Pará, durante una manifestación del MST.