Pudiéramos rasgarnos las vestiduras o pegar un grito al cielo censurando el anuncio que hizo Ricardo Martinelli sobre la posibilidad de fusionar el INAC con la Autoridad Nacional de Turismo.Pero no hay mal que por bien no venga. Martinelli ha trillado el camino para propiciar un debate interesante que, bien administrado, puede contribuir a que se logre un consenso entre todos los actores del tema.
Obviamente que el asunto de la cultura y el turismo no están distantes, pero al ponerlos en la balanza, la llamada industria sin chimenea transita con ventaja, por lo que la fusión pareciera poco conveniente para la suerte de la primera.
Ahora corresponde es escuchar, en detalle, la versión de los promotores del concepto de fusionar para ver su alcance y de resultar convincente, habría que cerrar filas para que no se firme su acta de defunción y en vez de abrir espacios a la cultura, como lo reza el lema de INAC, se achiquen las oportunidades.