Preocupados por el ayuno de 33 años sin ganar en Montevideo, los jugadores brasileños quieren asegurar el control de la bola cuando enfrenten a Uruguay mañana por la eliminatoria mundialista.
“Cuando jugamos fuera de casa es difícil, Uruguay se nos viene encima, cometen muchas faltas y nosotros no podemos entrar en el juego de ellos'', advirtió el delantero Robinho.