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Accidentes de Tránsito Ocasionados por Jóvenes



Accidentes de Tránsito Ocasionados por Jóvenes

Por: Mónica P. Romero S., y
María de los Ángeles Cabrera
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La muerte es un tema y un hecho que siempre está presente, ya que a pesar de que algunas veces tratemos de cuidarnos en forma general, no sabemos cuánto tiempo más estaremos aquí. Lo que es más doloroso, es ver cómo a través de los años, una misma causa de muerte sigue aumentando y cosechando más víctimas: los accidentes de tránsito. Peor aún, si la mayoría de esas víctimas son jóvenes.
Muchas veces pensamos que ser conductores expertos es suficiente, pero conducir es una tarea complicada y a veces hasta exigente, que conlleva responsabilidad y conciencia, según datos del libro "Accidentes de Tránsito consecuencias y problemas" de Arturo Rivera y Rodrigo del Cid. Tener muchos años en la conducción no nos faculta para ignorar la capacidad y destreza de controlar un vehículo, cumplir con los reglamentos de tránsito, observar el comportamiento de los otros conductores y estar siempre atento a la escena de tránsito que se nos pueda presentar.
Hay que tomar en cuenta que es en la adolescencia, cuando más frecuentemente se da el proceso de aprendizaje para conducir un vehículo y es aquí donde los padres pueden jugar un papel significativo para el desarrollo de hábitos adecuados de manejo en el adolescente.
De acuerdo al libro "Consideraciones sobre las estadísticas de accidentes" de Javier A. Nieto, el accidente de tránsito es la primera causa de muerte en las personas comprendidas entre 16 y 30 años de edad, grupo en el que además de los adolescentes se encuentran mayoritariamente quienes son novatos como conductores.
Las características de los adolescentes, y su personalidad lo puedan llevar a tener más accidentes y ser más irresponsables en el manejo, por su inexperiencia, su espíritu de libertad, y sobre todo, el hecho de que la conciencia del riesgo, aún no ha terminado de configurarse plenamente en su cerebro.
Según Adaluz Anguizola, psicóloga experta en tratar niños y jóvenes, los padres deben ayudar en la educación y concienciación de los jóvenes. Una excelente manera de hacerlo, añade, es conversando con los jóvenes sobre el tema para ayudarlos a una mejor toma de decisiones. La familia debe enfrentar la situación y no ignorarla, especialmente tratándose de un tema como este tan importante para el desarrollo de los hijos y sus vidas.
Pero, ¿qué es lo que los lleva a actuar de forma irresponsable?, ¿El sólo hecho de tener menos edad, menos experiencia o madurez? Un factor, que no se puede dejar de tomar en cuenta es el alcohol. Este se ha llegado a considerar como una de las causas más comunes, pues es utilizado por muchos jóvenes "para hacer la fiesta". La psicóloga Adaluz, dice que "el alcohol desinhibe al individuo, causándole ligereza de criterio al momento de tomar decisiones, provocando la dificultad para discernir los riesgos y la falta de concentración, dos cosas sumamente importantes a la hora del manejo". Es innegable la incidencia del alcohol, pues hasta cierto punto, señala Anguizola, "llega a ser más peligroso que las drogas ilegales, porque se consume en más cantidad y de manera más abusiva".
Por otro lado, asegura la Dra. Juana Herrera, que otras causas que llegan a generar una conducta irresponsable con graves consecuencias, es la falta de madurez en los jóvenes, que hoy en día por tener en sus manos un permiso para conducir, otorgado por La Dirección de Tránsito y Transporte Terrestre, como también una cédula o cualquier otro documento que los responsabilice propiamente de sus actos, los mismos tienden a pensar que son dueños de sus vidas. Asegura que muchas veces actúan sin tomar conciencia sobre las consecuencias que pueden traer sus actos. La Psiquiatra Herrera piensa que, en este sentido cometen errores los padres por permitirles a sus hijos que desde temprana edad puedan adquirir un documento tan importante que los haga tomar decisiones para las cuales aun no están física ni mentalmente preparados para acatar. Unido a esto, la especialista considera que, otra causa importante que trae consigo los accidentes automovilísticos en jóvenes es el sentimiento que se crea en el menor, cuando se siente poderoso por tener un carro en su poder, pero muchas veces no lo ven como una responsabilidad muy grande. Para esto aún no tienen la suficiente madurez, pues un automóvil resulta ser un arma de doble filo.
La prioridad de la gran mayoría de los jóvenes que les gusta la velocidad al volante, según encuesta realizada a un pequeño grupo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Panamá, entre los 19 y 21 años de edad, es la familia, el amor y apoyo de sus padres y hermanos. Entonces, ¿están concientes del daño que le harían a los seres más importantes de sus vidas, si llegan a tener algún accidente bajo esta velocidad? Christopher García de 20 años, estudia Ingeniería Mecánica, él está muy conciente de todo lo que perdería por minutos de irresponsabilidad, y el daño que causaría a su familia y amigos. Pero muchos como él, ven la velocidad al volante como un juego, que pueden practicar en cualquier lugar, tal y como el football. Christopher dice que todo sería diferente si el gobierno legalizara las carreras, otorgándoles un lugar donde "correr" a todos los amantes de la velocidad. De esta manera no existirían o disminuirían las típicas regatas en Calle 50. Aun así, él y muchos más apoyan la idea de que la gran mayoría de jóvenes que han fallecido bajo la velocidad de un carro, es porque se creían "los dueños de la calle" y debe existir un respeto a la velocidad.
Por otro lado, Enrique Pringle de 20 años, piensa que muchas de las personas que portan licencia para conducir, no deberían tenerla, ya que la utilizan de manera irresponsable, afectando a terceros.
Para ilustrar esto, traemos un caso de este año 2006 que acaba de pasar. Era el 9 de febrero, a altas horas de la madrugada, una joven de 21 años, se retira de una fiesta hacia su casa, sube al auto, sola; está tomada, cansada, aún así, nada la detiene, lo enciende, maneja, en un abrir y cerrar de ojos, mira a su alrededor, está la policía, una ambulancia, y un gran grupo de gente rodeándola. Trata de pararse no puede, la ayudan, todos preguntan: ¿estás bien?, no contesta; se voltea y es entonces cuando realiza que acaba de tener un accidente. No entiende cómo. Victoria, nombre ficticio que utilizaremos para proteger su identidad, jamás imagino, que solo por tomar un par de tragos en una fiesta con sus amigos, las consecuencias la iban a marcar por el resto de su vida. Ella reconoce cuáles fueron sus principales errores, de los que está completamente arrepentida. Luego de reaccionar a todo lo que le estaba ocurriendo, solo pasaba por su cabeza una pregunta: ¿qué hice? Con tan sólo un golpe en una rodilla, y una lesión en el cuello, llegó a los brazos de su madre, pidiéndole disculpas por los daños materiales. En esos mismos brazos llorando, se pudo dar cuenta que nada de eso importaba, lo único que ahora tenía valor, era su vida y que aún estaba con ella. No fueron los tragos de más, o de menos, fueron simplemente los tragos, con uno o dos bastaban para generar un grave grado de irresponsabilidad de su parte. Su peor error no fue llevar el carro a la fiesta y saber que iba a tomar, su peor error fue empezar a tomar, saber que estaba manejando y aun así seguir tomando, añade Victoria. Ella jamás se imaginó que esa noche aprendería una grandísima lección; hoy Victoria, no mezcla el alcohol con el manejo.
Un accidente de tránsito, no sólo se lleva vidas con él y deja dolor en los seres queridos, si no también, en algunos casos deja víctimas sobrevivientes con un grandísimo impacto psicológico, el cual está directamente ligado con las consecuencias físicas inmediatas del propio accidente, según la psicóloga Adaluz Anguizola.
En el aspecto sociológico, al ocurrir un accidente de tránsito en muchas ocasiones no fallecen todos los individuos, los que lo hacen, truncan en ese momento su futuro y sus oportunidades, según la Dra. Juana Herrera, los que logran sobrevivir a estos aparatosos accidentes automovilísticos quedan con secuelas las cuales pueden manifestarse en la personalidad del joven, convirtiéndolo en una persona fría, déspota o sin sentido de la vida. "Estos, dice, no encuentran sentido a lo que hacen, en otras ocasiones estos accidentes se convierten en una nueva oportunidad para quienes logran salir vivos de ellos; les da una nueva oportunidad de pensar bien sus actos y tener más responsabilidades sobre los mismos. Lamentablemente no es así en todos los casos, también existen personas sicópatas, a quienes no les interesa el daño que causaron y no quedan con ningún remordimiento, afirma la Dra. Herrera, y en estos casos los familiares de estas personas son quienes quedan con un profundo dolor sobre lo sucedido.
En muchas ocasiones, comenta la especialista, también se forja un sentimiento de culpa, así como también de impotencia, y es entonces cuando entran en un periodo de preguntas que quizá debieron realizarse antes de dar tanta confianza a un joven que aun no se encuentra preparado para afrontar un problema de este tipo. El llamado "estrés postraumático" es el que acapara la conciencia de estos padres o hasta de los mismos jóvenes que luego de pasar por un accidente, quedan con graves lesiones tanto físicas como mentales, heridas en sus rostros, cuerpo, lesiones en sus miembros, las cuales se convierten en una discapacidad y esto a su vez hace al individuo convertirse en una persona dependiente de sus familiares, luego de este sentimiento es difícil que la persona pueda salir de esta depresión y volver a valerse por sí mismo.
Entre las medidas que la Dirección de Tránsito y Transporte Terrestre puede tomar frente a estos accidentes, que hoy en día cada vez resultan más continuos, es no permitir el permiso para conducir a un menor de edad, pues en muchas ocasiones el mismo no cuenta con la madurez suficiente. Se ha comprobado que ésta es una de las principales causas por las cuales los jóvenes de nuestro país comenten la imprudencia en el manejo y no toman conciencia de la misma. Otra medida es alentar a los padres de familia a que se organicen para exigir que se hagan valer las reglas y leyes de tránsito de nuestro país, revisarlas y tomar medidas severas, cumplirlas es el paso más importante que puede darse, no tener distinción alguna, estos accidentes ocurren y dejan huellas irreparables en la vida de muchos seres humanos.
Las muertes y los accidentes de tránsito siguen aumentando, y los jóvenes siguen siendo una de las víctimas, perdiendo la oportunidad de vivir la época más bella del ser humano y de aportar a la sociedad con su entusiasmo e ingenio.
"No hace sentido que a pesar de los avances tecnológicos sigamos manteniendo un aparato tortuoso, lento y complicado que, además de asfixiar al contribuyente innecesariamente y arrebatarle tiempo productivo, es caldo de cultivo de la corrupción. Felicidades"
Me solidarizo con este último comentario. Es inconcebible que en pleno siglo XXI, aún exista el IT, el cual a todas luces debe ser eliminado.
Me cuesta trabajo no salirme de este tema del IT, pero hay otras cosas que hay que mejorar. El problema del formulario del PAT, se ha vuelto un caos. Cualquier contribuyente aparece en una "lista negra", simplemente porque los pagos de unos no se han contabilizado en ingresos del que recibe los pagos. Alguien tiene que analizar en el Fisco mejor esto. Por otra parte los criterios para no aceptar la NO Aplicación del CAIR, en algunas ocasiones rayan en lo ridículo. Para tratar estos asuntos, en el MEF, se deben asignar personas con experiencia, que se les explique mejor lo que tienen que revisar. En mi opinión, el modificar el E-TAX y formularios, no es solamente el trabajo de la DGI, también lo es tratar al contribuyente como tal, y no como un prófugo de sus responsabilidades fiscales, sin antes evaluar cada caso, supongo que los más importantes, haciendo un juicio sensato, flexible, inteligente, con raciocinio, etc. Yo creo que es mejor tratar al contribuyente como alguien que no es enemigo del Fisco. Si esto se logra, te aseguro que cuando los auditores del Fisco visitan los clientes los van a recibir como alguien que está haciendo su trabajo, no como cazadores de recompensa. A propósito espero que" la declaración de rentas que cambiará" sea a partir de los períodos que terminen en el 2007, la noticia que apareció en el diario La Prensa del 16 de diciembre de 2006, no está clara, igual indicar que "el 75% de los contribuyentes panameños intenta evadir sus compromisos fiscales". ¿ Sólo los contribuyentes panameños? En otro artículo quizás desahogue mi punto de vista sobre esto. ¿Quién paga impuestos contento? ¿Qué argumentos plausibles, de un buen contribuyente "panameño", existen para que este contribuyente, sienta que sus impuestos se utilizan bien? Vamos a necesitar "mucha tela que cortar", para explicar esto.
En fin, termino con dos pensamientos uno de Albert Einstein: "La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa"; y otro de Thomas Jefferson: "Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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