Paracaidistas y efectivos de la fuerza aérea acordonaron a media mañana de ayer la sede del Senado dominicano, dominado por la oposición socialdemócrata que proyectaba interpelar en la jornada al jefe de la policía, general José Aníbal Sanz.
Sanz protagonizó un incidente al atardecer del lunes en el que tres senadores resultaron heridos.
El propio presidente del Senado, Ramón Albuquerque, fue golpeado por policías y los senadores Andrés Bautista y Fernando Alvarez Bogaert, resultaron heridos a perdigonazos.
También fueron heridos tres periodistas cuando intentaban ingresar a la Liga Municipal Dominicana (LMD), que maneja las alcaldías del país, y cuyo control disputan el oficialismo y la oposición.
Alburquerque estaba acompañado de otros 16 senadores. El PRD tiene control absoluto del Senado, aunque su mayoría fue quebrada en la Cámara de Diputados.
La LMD, conformada por un miembro electo por el cuerpo de concejales de cada municipio (115 en total en todo el país), maneja el 5% del presupuesto nacional dominicano, que este año asciende a unos 6.000 millones de pesos (387 millones de dólares).
La dirección de la Liga está integrada por 21 miembros y el PRD sostiene contar con una mayoría de 11. Además cuenta con 95 alcaldes frente a 20 del oficialista Partido de la Liberación Domincana (PLD) y su aliado Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Sin embargo, la directiva de la Liga debe ser electa por concejales, lo que detonó la actual pugna por su control, patentizada este martes con la elección paralela de dos secretarios generales de la entidad. En Santo Domingo, en comicios convocados por el PRD, este martes fue electo Julio Mariñez, y en San Pedro de Macoris, 75 km al este, fue designado Amable Aristy Castro, directivo del PRSC, en una elección decretada por el ministro del Interior, Andrés Blanco.
Esto ha puesto en evidencia la quiebra institucional de la entidad, deploraron analistas políticos.
Por ello policías militares acordonaron los alrededores del aeropuerto internacional y la avenida Las Américas, que conecta Santo Domingo y San Pedro de Macoris. Hacia el mediodía se acrecentaron las tensiones y se registraron escenas de pánico, cuando se presentaron centenares de militantes del PRD en la zona del suroeste de Santo Domingo donde está enclavado el edificio sede de la Liga, severamente acordonado por policías.
Dentro de la sede se encuentran desde el fin de semana legisladores, concejales y alcaldes, entre ellos el burgoamestre de Santo Domingo, el famoso merenguero Johnny Ventura, quien forzó su entrada el sábado en un incidente en el que policías rasgaron sus ropas y dispararon cerca suyo.
Las autoridades gubernamentales ordenaron que se les corte el servicio de energía eléctrica y agua potable, denunciaron voceros del PRD.
El ministro Blanco instruyó a la policía para que actúe "enérgicamente, antes y después de las elecciones, dijeron analistas este martes.
Las nuevas tensiones se enmarcan en la puja entre el PRD y el presidente Leonel Fernández, que busca la reelección en las elecciones del 2000, pero precisa de una reforma constitucional que los socialdemócratas rechazan.
En los comicios legislativos y municipales de mayo de 1998, el PRD obtuvo una contundente victoria, por lo que las tensiones se trasladaron primero al Congreso, donde el oficialismo y el PRSC de Balaguer lograron quebrar la hegemonía del PRD en la Cámara de Diputados. A la vez, desembarcaron a los opositores de la Cámara de Cuentas que maneja los fondos del Congreso.
El PRD respondió nominando cinco nuevos miembros de la Junta Central Electoral (JCE), que arbitrará las elecciones del 2000, impugnados por el presidente Leonel Fernández y Joaquín Balaguer.
Incluso, por una acción emprendida por un allegado al presidente un juez decretó el corte de fondos estatales a la JCE.
Ahora el enfrentamiento se centra en la Liga Municipal Dominicana, otra importante parcela de poder, siguiente paso del peligroso y duro ajedrez que amenaza con desestabilizar al país, advertían observadores ayer.