El 3-1 final no puede ser tan engañoso. Y es que el Lyon fue mejor que un Milán oscuro, pero que encontró la fortuna cuando menos lo esperaba, y que solventó un partido en el que fue inferior durante gran parte del mismo, donde sufrió en exceso, pero donde se llevó un premio de gran peso económico y deportivo.
Lo contrario le pasó al Lyon de Gérard Houllier, un equipo serio, bien armado y plantado, con jugadores de notable técnica individual, y que realiza interesantes movimientos y buenísimas
El Milán lo pasó mal ayer, se veía superado y cometía errores al estar demasiado nervioso y temeroso. Pero respiró gracias a un fallo del brasileño Fred en el medio del campo, que llevó el balón a la banda izquierda del ataque milanista, donde el holandés Clarence Seedorf colocó un centro medido sobre la cabeza de Filippo Inzaghi (m.25), quien no perdonó y anotó el 1-0.
El partido de ida había terminado empatado a cero.