Un fiscal mexicano admitió la posibilidad de que agentes de la policía estén relacionados con ejecuciones de posibles víctimas enterradas en las fosas de Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos.
Un impresionante operativo de los cuerpos de seguridad mexicanos arropados por 65 agentes del FBI trabaja desde el martes en la búsqueda de restos en dos de las cuatro fosas que podrían ocultar decenas de víctimas del narcotráfico, aunque hasta el momento únicamente se han localizado 6 cadáveres.
Según fuentes oficiales, los cadáveres fueron encontrados en dos fosas de unos dos metros de profundidad y habían sido cubiertos con cal.
El hermetismo de las autoridades y los pobres resultados de la operación han provocado una tensa polémica en México tanto sobre el desarrollo de la investigación como sobre la participación del FBI en el proceso.
El candidato presidencial de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, declaró anoche que la intervención del FBI demuestra el "sometimiento" del actual gobierno a Estados Unidos y la "la falta de convicción patriótica".
"La conclusión de casos como este debería estar plenamente en manos de las autoridades mexicanas", agregó el ex alcalde de la Ciudad de México.
El fiscal de Chihuahua, Arturo Rascón, defendió la colaboración con el FBI porque "la soberanía no tiene que ver con la ciencia", dijo.