Miles de aficionados se volcaron a las calles de la capital rusa para celebrar la brillante victoria de la selección Rusia sobre Holanda (1-3), que le dio el pase a las semifinales de la Eurocopa.
Apenas el árbitro eslovaco Lubos Michel pitó el final de la batalla de 120 minutos librada en el estadio St. Jakob-Park de Basilea, en Moscú se desató la alegría: los gritos de "Rusia, Rusia", el ruido de bocinas y las explosiones de petardos se dejaron oír por toda la ciudad.
El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, felicitó a la afición, a los jugadores y al cuerpo técnico.