Hay algo cierto en el oficio del periodista: los que ejercen esta profesión son mensajeros de la voz del pueblo y, como se sabe, "la voz del pueblo es la voz de Dios".
Irving Saladino levantó su voz por una mejora a la situación económica de su entrenador. Mi persona se encargó de recoger la información y darla al público. Es más... apoyo la postura de Saladino. Hay que darle mayor apoyo económico a Aguilar y a los otros entrenadores que trabajan para Pandeportes.
Aguilar, para mí, es la punta del iceberg, de lo que se puede venir encima. Lejos de toda la polémica y de la molestia que provocó en el ceno de Pandeportes lo que dijo el campeón olímpico de salto, ellos tienen el derecho de hacer su lucha. Aguilar gana 470 dólares por entregarle al país atletas de alto nivel. ¿Vale la pena trabajar bajo el sol y la lluvia por ese salario? No creo. Además, Aguilar es un entrenador de nivel V, certificado por la Federación Internacional de Asociaciones Atléticas (IAAF). Es decir, es un instructor de atletas elites.
A Aguilar casi no se le ha tomado en cuenta. No solo las diferentes administraciones de Pandeportes han incurrido en esta falla, sino también el COP. Por ejemplo, Saladino viajó a Atenas 2004 sin entrenador; mientras que un corredor, no nacido en este país, que además no hablaba español, viajó con entrenador. Lo mismo se repitió en las olimpiadas de Beijing: Aguilar no estaba con Irving, hasta el último día, cuando el atleta compitió en las finales. Y si no es por presiones de la prensa deportiva, no lo hubiesen llevado.
¿No cree usted que esto es frustrante? ¿No cree usted, señor lector, que una persona que tiene resultados positivos para el país se merece más?
Considero que los resultados hablan por Aguilar. La planilla de Pandeportes debe ser revisada porque, sin querer denigrar ni menospreciar a nadie, no me parece correcto que un entrenador de la talla de Aguilar gane lo mismo que un aseador o un chofer.