Ayer, la novena nacional de Panamá cerró la primera parte del Mundial de Béisbol, que se desarrolla en nuestro país.
Pero los dos últimos choques de los nuestros deja un sabor algo agridulce en los fanáticos, porque se sufrieron dos derrotas, que pueden ser costosas en las aspiraciones del entrenador Einar Díaz y Panamá.
Ahora, en la segunda ronda, las cosas cambian para los nuestros, porque ya no existe China Taipéi, Grecia, Puerto Rico ni Japón, lo que viene ahora es lo espeso del chicheme.
Los verdaderos gigantes están en esta vuelta ávidos de sangre y los nuestros no podrán confiarse, porque el más mínimo parpadeo, podría sacarnos de carrera.
En los duelos con los holandeses y los gringos, no se vio la profundidad del cuerpo de lanzadores de Díaz, todos los lanzadores que desfilaron por el montículo, no mostraron solidez a la hora de trabajar contra bateadores de mayor nivel, pareciese que los brazos nacionales, no estarán a la altura de la próxima ronda, ojalá no sea así y puedan conseguir un segundo aire y darle alegrías a los fanáticos.
El lado ofensivo también sufrió un bajón, los cañones de largo metraje quedaron silenciados.
Cabe señalar que tomo como referencia estos partidos, porque son dos equipos de alto nivel y que demostraron las falencias del elenco nacional, al momento de enfrentar lanzadores que mueven la pelota y no son francos.
En estos momentos, el director nacional debe estar armando una estrategia nueva, por que ahora es que comienza lo bueno de este torneo mundial. Si no tenemos un plan extendido para esta serie, nos veremos viendo una final entre dos foráneos.