El nombre de Teófilo Panamá Al Brown no debe quedar en el olvido. Sus hazañas logradas en el boxeo colocan a Panamá en la historia de este deporte.
Ayer se conmemoró el centenario de natalicio de esta gloria del boxeo panameño, quien se convirtió en el primer monarca universal que dio Latinoamérica y por ende de Panamá.
Al Brown, nacido el 5 de julio de 1902 en la provincia de Colón, abrió el camino al boxeo latinoamericano a nivel mundial.
En los actos de ayer, se ofició una misa en la Iglesia de Santa Ana en memoria de esta luminaria del deporte de las narices chatas y orejas de coliflor.
A la ceremonia religiosa asistieron el alcalde del distrito capital, Juan Carlos Navarro, miembros de la Comisión de Boxeo Profesional de Panamá, periodistas, entre otros.
También se tenía programada una romería a la tumba donde yacen los restos de Al Brown, ubicada en el Cementerio Amador. Sin embargo la lluvia impidió la realización de esta actividad.
Al Brown obtuvo su corona mundial a la edad de 27 años, pelea efectuada en Long Island, Nueva York, el 15 de junio de 1929. Realizó 10 defensas en algo más de cinco años de reinado y pierde su cetro ante el español Batasar Sangchilli el 1 de junio de 1935.
Fue el primer panameño en ingresar al Salón de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York en 1992. Posteriormente logran este mismo mérito los ex campeones panameños Eusebio Pedroza e Ismael Laguna.
Cabe destacar que Brown, mejor conocido como la "maravilla de Ebano", fue colocado por los cronistas de boxeo de los Estados Unidos en la posición número cuatro, en lo que respecta a las clasificaciones por división, de entre los mejores boxeadores del Siglo XX.
Fallece el 11 de abril de 1951 en el Hospital Staten Island, cerca de Nueva York. Sus restos fueron trasladados a la patria que lo vio nacer.
Williams se negó. En vez de ello jugó ambos partidos, bateó de 8-6 e incrementó a .406 su promedio de la temporada. Desde entonces nadie se aproximado siquiera a los .400.
Ese año, Williams encabezó también la liga con 37 garrotazos de vuelta entera, 145 bases por bolas y un porcentaje de .735 en efectividad de extrabases. Pese a todas esas estadísticas deslumbrantes, el premio al jugador más valioso de la temporada fue para Joe DiMaggio, quien impuso un récord de 56 duelos consecutivos bateando de hit.