Una nueva temporada echada a las ortigas: este es el triste balance del Inter, alejado desde hace riempo de la lucha por el título y eliminado por el Villareal de la Champions League.
Sin embargo, para que la estación no se vuelva un desastre total, hay dos objetivos para cumplir: la Copa Italia, que el Inter ya ganó en la temporada anterior, y la segunda plaza, para acceder de manera directa a la próxima Champions League y para postergar por lo menos en el torneo local a los odiados "primos" del Milan.
Claro que ir a ganar en Ascoli no será nada fácil: los locales son un equipo muy bien organizado, ya a salvo de descenso y por eso sin absolutamente nada que perder, con la tranquilidad de poder jugar por el prestigio y una pequeña porción de gloria.
Además, habrá que ver en que estado físico y sobretodo anímico llegan los nerazzurri luego del papelón sufrido en el Madrigal.
Marco Giampaolo tiene la intención de repetir la alineación del último domingo, puesto que por encima Cariello no se ha recuperado.
Así, Foggia armará arrancando desde la derecha y Budan y Quagliarella formarán la pareja ofensiva.
Roberto Mancini hará muchísima rotación, pero en conferencia de prensa aclaró que no será un castigo para nadie. Verón no puede jugar por una torcedura de tobillo.