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Al pie de la letra

Ariel Barría nos ha construido un universo a partir de una frase que nos comunica la idea de dogma, de realidad incuestionable.


Yolanda Hackshaw (Docente y escritora) / PANAMA AMERICA

Leer un cuento al pie de la letra es casi como una herejía contra la literatura. La literatura exige análisis y un buen cuento o buen libro de cuentos debe inducirnos al desencadenamiento de sentidos posibles. El título que hoy les presento, , de Ariel Barría, inmediatamente nos ubica en una provocadora invitación a buscarle sus múltiples sentidos, pues estamos ante un narrador maduro. Desde el título, el cuentario empieza a sugerir interpretaciones. A mí me evocó varias realidades: una realidad metatextual que nos señala la relación del relato con la palabra, la palabra con la letra. Es un viaje a la semilla narrativa: la letra. Si comparamos biológicamente el texto con el cuerpo humano, éste se forma a partir de cuatro letras básicas presentes en el ADN, así el texto, la narración, se fundamentan en 28 letras que deben darnos millones de millones de combinaciones hasta convertir a la literatura en una fuente inagotable de ideas, un eterno descubrir. También me señala una realidad semántica – literaria donde los acontecimientos narrados ocurren tal cual nos los ha contado un narrador que en la mayoría de los cuentos de este libro se convierte en una sustancia proteica, pues pasa de una persona a la otra, por lo general de tercera a primera. Esta última forma narrativa (el narrador homodiegético) se apropia de la narración para sorprendernos, es un tránsito de la objetividad a la subjetividad que logra el efecto sorpresa en los cuentos de , tal como se da en el siguiente ejemplo:

--- Vaya… ¿Y el niño ciego?

___ No era ciego. Migdalia tenía unos ahorros; no muchos, pero los unió a una deuda que adquirió por varios años. Así logró comprar esperanzas.

---- ¿Y lo curaron?

---- Sí. Los médicos lograron curarme poco tiempo después.

Observemos que la primera persona entra de manera sutil a un relato que ha venido hasta la última línea del cuento en tercera persona. Y ese ME logra darle un giro completamente diferente a la narración. Un cuento que ya nos había jugado una treta al pasar de una versión a otra de los hechos, para culminar en una tercera postura frente a lo acontecido.

Ariel Barría nos ha construido un universo a partir de una frase que nos comunica la idea de dogma, de realidad incuestionable, de hecho categórico para ofrecernos un grupo de cuentos cargados de posibilidades interpretativas.


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894574
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América