Alexis Solís fue objeto de un agasajo especial por parte de un grupo de amigos hípicos como reconocimiento por la campaña que está teniendo en Estados Unidos, que incluye dos victorias en las carreras millonarias, celebradas el 25 de octubre.
“El Maestrito”, como se conoce al destacado látigo panameño, fue acompañado por el Dr. José Miguel Alemán y el licenciado Jesús L. Rosas, entre otros.
Solís, quien estuvo de visita dos días en Panamá, sostuvo durante la cena que cada actuación suya va inspirada en “mi patria y mi familia”.
El pasado 1 de junio Solís vino al país para montar en el clásico Presidente de la República, el cual ganó sobre el nativo Figo y simultáneamente guió al potro argentino Imperial Red, al cual también impuso con los colores del Fair Ground Stable, propiedad del candidato presidencial por la Alianza Visión de País.
Durante el acto José Miguel Alemán elogió la carrera triunfadora de Alexis Solís, destacando su profesionalismo y su amor a la patria. Alemán también expuso a “El Maestrito” como “un gran ejemplo para el deporte en general”.
Presente estuvo el exgerente del hipódromo, Rafael Fernández, quien testimonió el orgullo que sienten los panameños de contar con Alexis Solís como uno de los jinetes más destacados de la hípica en Estados Unidos y el mundo.
Solís fue acompañado por sus padres, María Isabel y Ovidio Solís, además de Emilio Arosemena, Eligio Ocaña, Alberto Tile, Manuel Mata y otras personalidades relacionadas con la hípica.
Colgado los guantes, siguió unido al deporte que tanto amaba al convertirse en entrenador. Tuvo como pupilos, entre otro al recio pegador Simón Vergara.
El eco de los cascos de los caballos sobre la pista nunca lo abandonó. Atendiendo su llamado cruzó el Atlántico rumbo a París, Francia. Para comprar la cuadra que después perdería por efecto del conflicto bélico mundial. Esta inversión prácticamente le dejó sin dinero. Sin fortuna, ni como conseguirla, debió retornar a su tierra materna tras una prolongada ausencia.
Después de dedicarse por varios años al boxeo en Panamá, Al Brown hizo maletas para salir rumbo a la “Ciudad que nunca duerme”, Nueva York donde luego enfermaría para caer en el sueño eterno en un hospital el 11 de abril de 1955.
De su muerte se cuenta una triste anécdota. Se dice que para enterrarlo sus amigos y allegados transportaron su cadaver de bar en bar, recolectando dinero para costear el funeral.
Los despojos del inmortal gladiador panameño fueron enterrados en esa legendaria ciudad.
Pero, los restos de esta gloria del boxeo y deporte panameño regresaron a la patria que lo vio nacer. De ello se encargó la Comisión de Boxeo Profesional, en especial, por las gestiones de Alejandro “Tito” Abood, quien por varios años fungió como Alto Comisionado de Boxeo.
El traslado se logró y hoy los despojos mortales del primer campeón gallo latino y de Panamá reposan en el Cementerio Manuel Amador Guerrero. La Comisión de Boxeo Profesional, Abood y la comunidad nacional hicieron posible que se consiguieran los fondos necesarios para construir la tumba donde hoy reposa este “titán” de los puños.
Panamá Al Brown constituye un ejemplo y un claro espejo donde deben reflejarse todos los que se dediquen al duro deporte de los puños.
Fue un verdadero gallo y no sólo por la categoría en la que siempre peleó, sino por su tenacidad y constancia en este duro deporte en el que pocos tienen cabida.