Alemania consiguió derribar ayer la dura resistencia de Kazajistán, a la que venció a domicilio en Astana por 0-3 tras un primer tiempo cuando el equipo local contuvo los esfuerzos ofensivos germanos.
Tras empezar la segunda parte en el 47, Miroslav Klose abrió el marcador culminando la mejor combinación alemana del partido, iniciada por Mesut Özil y continuada por Lukas Podolski.
Alemania también siguió atacando y el segundo gol llegó, por mediación de Mario Gómez en el minuto 76, que había entrado por el lesionado Klose, tras un pase de Podolski.
Pero ni siquiera en ese momento los kazajos se hundieron anímicamente. Khiznichenko, tras el 2-0, tuvo una ocasión para descontar.
Pese a esa demostración de coraje, estaba claro que la suerte estaba echada y el tercero llegó en una acción individual de Podolski a cinco minutos del final.